
Ya decía daVinci “La persona promedio mira sin ver, oye sin escuchar, toca sin sentir, come sin saborear, se mueve sin ninguna conciencia física, inhala sin percibir olores o fragancias y habla sin pensar”. Pensemos en la comida, una persona acostumbrada a devorar todo lo que se le ponga en frente en cinco minutos seria un desperdicio darle de comer unas deliciosas trufas preparadas por el mejor chef, lo disfrutaría tanto como unas papas fritas o quizás menos. En cambio, alguien que conoce el valor de este plato aspirará saborear al máximo tan placentero platillo e intentará descubrir los condimentos utilizados en tan magnifica delicia. Esto se repite en otros casos como el café, los licores, etc. (Si se lo va a tomar con ginger ale no compre Chivas)
No es que haya personas maravillosas que logren saborear más que otros, excepto claro aquellos beneficiados por la genética. El asunto es que hay quienes deciden convertir el simple acto de comer, de tocar, de oír, de mirar,… en un proceso activo. Desarrollar un gusto por el conocimiento permite entender en las situaciones de la vida lo que otros no. Para un bebe que apenas desarrolla su propia humanidad poco entiende cuando ve una computadora, representa poco mas que un mueble pequeño con botoncitos. Para un oficinista la misma representa poco más que una maquina de escribir con memoria y un vínculo de correo. Para una persona entrenada y sobre todo interesada la computadora es un objeto de incalculable valor que le permite desarrollar un sinnúmero de actividades que enriquecen su vida.
Consiguientemente, es claro que una misma actividad se desarrolla para diferentes personas en un número diferente de niveles. Lo cual le permite al uno o al otro disfrutar más o menos de la vida, aún si tienen acceso a circunstancias similares. Aprender más, cual un bebe en crecimiento, es un proceso que nos hace más humanos; nos llena de entendimiento y de estima por los demás.
Por lo tanto, esta actividad no es tan solo un acto narcisista, hedonista, sino que le permite al uno entender y admirar la actividad del otro. Ese abstracto otro quien por su excepcional labor merece ser admirado y felicitado. Ya lo decía Humberto, necesitamos de gente a nuestro alrededor que haga bien sus actividades. No porque sin ellas no se pueda vivir sino porque la vida se disfruta más si estas están presentes y si nosotros sabemos apreciarlas.
Convirtamos nuestra vida en una experiencia sin igual, aprendamos a hacer cosas inútiles como escribir con la mano izquierda, jugar ajedrez sin tablero,… Retemos a nuestro pragmático ser y dejemos atrás lo promedio y lo aburrido, dedicándonos a ver, a escuchar, a sentir, a saborear, a pensar… en pos de una sociedad más humana.
Texto brillante!!!!He llegado a esta página de la manera más absurda, buscando lo que significaba ser una persona promedio…y me he enganchado!!!!!Un saludo!!
Que TEXTO más inspirador!!! Gracias por compartirlo…. como dice un Proverbio árabe:…”Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”…
[...] conocimiento adquirido…y no se porque pero a mi mente viene una sola cosa…el post de La Persona Promedio…y como nunca se como terminar…terminare [...]
heey q genial columna mi amigo, de hecho yo iwal llegué a ella por una irónica casualidad en busca de la definición de la persona promedio.. q ganas la vdd pero me encantó la idea de que buscaba definir a la persona promedio (antes de leer aqui el post), sólo para después alejarme lo más posible de esa definición. Excelente entrada!