T-1000. Biff Tannen. Deep Blue.
Recién salió la lista de las 100 personas más influyentes del mundo en el 2007, según la revista Time.
Como era de esperarse, en la lista aparecen algunas estrellas de cine, políticos, científicos, deportistas, empresarios y Shigeru Miyamoto.
Ahí, cerca de Al Gore, Osama bin Laden y Benedicto XVI, se encuentran algunas de mis personas favoritas, como Steve Jobs y Tina Fey. Sin embargo, no voy a ponerme a hablar de quienes sí entran en la lista y quienes no (¡Oh no, no está Bush, incendiemos Time!).
Me gustaría llamar la atención sobre algunos de los elegidos. Más específicamente sobre aquellos que han dado vuelta a sus vidas, dejando atrás ocupaciones que les dieron fama y fortuna por otras igualmente glamorosas pero quizá mucho más cargadas de responsabilidad.
Tenemos primero a Arnold Schwarzenegger, fisicoculturista y actor; actual Gobernador de California. El hombre que ha tenido todo lo que quiere se ha propuesto hacer del estado más grande de EE.UU. el estado más habitable, para las generaciones actuales y futuras.
El siguiente es Michael J. Fox, actor retirado que dedica su tiempo y esfuerzo al apoyo de la investigación con células madre, para la cura de distintas enfermedades. Sus enfrentamientos con la derecha cristiana estadounidense -que censura este tipo de investigación- están ampliamente documentados y muestran su gran determinación.
El tercero es uno que me recuerda lo idiota que soy para muchas cosas, pero principalmente para seguir las noticias desde el otro lado del mundo. Luego de ser por muchos años el mejor ajedrecista del planeta, Garry Kasparov se mueve ahora en el mundo de la poítica. Y su propósito es importante y ambicioso a la vez.
Kasparov busca, a través de su influencia en la sociedad rusa, salvar una de las democracias más jovenes entre los países más grandes, que parece debilitarse poco a poco bajo la sombra de un presidente autoritario. ¡Si tan solo hubiera un campeón mundial de ajedrez en Venezuela!
Hay una enseñanza aquí. No sé exactamente cuál es, pero sé que hay una. Mientras la encuentro, sin embargo, quisiera decir algo:
Existen muchas formas de alcanzar la inmortalidad, de figurar en la historia (si no me creen, pregúntenle a Charles Manson, o a David Hasselhoff). La creación de belleza o la redefinición de las fronteras de la capacidad humana son actividades válidas; es más, son mis favoritas. Sin embargo en ocasiones hay más necesidad de alguien que busque con sus acciones el bien común, que nos ayude a estar más saludables, felices y libres… En ocasiones la desesperación, el interés o la tranquilidad moral nos pueden hacer cambiar nuestros antagonistas imaginados (T-1000, Biff Tannen, Deep Blue) por otros más reales, más duraderos y contra los que no hay soluciones mágicas.


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