La paradoja de la elección
En otras ocasiones he tocado el tema de la paradoja de la elección como en el caso de las decisiones políticas mediante referéndum ver. Además les comenté sobre cómo la gente prefiere no diversificar lo que consume y se mantiene dentro del rango de lo conocido, dejando de lado satisfacciones aún desconocidas para si en La Persona Promedio. En esta ocación me enfoco en lo que Barry Schwartz comenta ver pues lleva este razonamiento dos pasos hacia delante generalizándolo hacia las decisiones diarias y hacia la insatisfacción que esta elección nos puede dar.
Según la tesis de Barry, que en el mundo moderno el número de opciones sea tan amplio nos termina generando tanto infelicidad como parálisis. Ya que, ante tantas opciones preferimos ser cautos para elegir así la mejor de las opciones y por ende posponiendo el momento de la decisión en casos extremos perpetuamente. Además, posterior a nuestra decisión nos encontramos ante la desilusión de no haber recibido la máxima satisfacción esperada. Suponemos que otra elección hubiera sido más satisfactoria y nos decepcionamos de nosotros mismos. Cuando en otrora situación con pocas opciones sentimos que nuestra elección fue la mejor pues aunque no sea perfecta estamos seguros que es la que mejor se ajusta a nuestro deseo.
Si pudiera hablar con Barry le diría dos cosas primero si no sabe cual jeans comprar compre siempre el más barato si no le encanta como le queda por lo menos le sobra plata para gastarla en otro gusto. Luego, un poco más serio y más ampliamente, le diría distribuir las opciones para reducir las disponibles no es la solución. Sí, es cierto, que nos vamos a sentir mal si entre un número gigante de opciones terminamos eligiendo una que nos satisface en el 100% y también es cierto que si bajamos las expectativas nos podemos sentir mejores. Sin embargo, en lugar de retroceder en el tiempo, debemos continuar a paso firme sabiendo que cuantas más opciones tengamos tanto más las posibilidades de encontrar la ideal para nosotros.
Si nos basamos en este principio de que la solución al problema se encuentra dentro de él mismo, podemos pensar en que de encontrar la forma de juntar al producto con la persona indicada puede no solo darle solución a la paradoja sino que nos puede generar mucho dinero. Veamos tan solo un ejemplo, la cadena de cafeterías Starbucks se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares haciendo algo que se viene haciendo por más de un siglo, preparar café a la gente. Allí los diversos clientes hayan lo que buscan, un cliente ambientalista se satisfará con un café que asegure seguir las más altas normas en armonía con el medio ambiente. Un cliente exigente podrá encontrar el café que más le gusta en cualquier punto de venta. El consumidor promedio se conformará con tomar los últimos frapumoccalatteccinos o el café cualquiera para despertarse.
Entonces, si se le da a la persona la cantidad de opciones que el mundo moderno puede ofrecer en conjunto con la información adecuada, tendremos, consiguientemente, una clientela feliz y de las más variadas características. No tan solo una clientela uniforme no tan triste ni tan feliz. Ahora, ¿cómo llevar esto a decisiones más perdurables en la vida?, bueno ese es asunto para otro día.
Escrito por Leonardo
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