Oda a la humildad

Digamos que en el ancho y largo mundo existe un personaje de gran inteligencia. La culpa no es de él la genética lo favoreció, sin embargo, él sí es quien decide qué hacer con esa particularidad tan rara en la especie humana. Pero qué hacer, de una forma o de otra en sus adentros nuestro personaje sabe que puede alcanzar casi cualquier cosa que se proponga. Usualmente, debo recordar, individuos de sus características caen en la tentación del racionalismo extremo. La capacidad de observación unida a un buen raciocinio se convierte en un arma muy potente y desde la cual se puede vivir la vida casi desligada de lo que le rodea, casi como que el mundo fuera tan solo un centro de experimentos manejable hasta cierto punto a su antojo.
Pero no, nuestro personaje no es tan solo eso, no es un cerebro únicamente sino que también tiene un gran corazón. Ah maldita combinación, maldita pues esta firmada como pase sin retorno hacia la decepción, la tristeza y la locura. Este mundo es demasiado triste, cruel y traidor para un corazón de oro en unión con una mente que pueda entender lo incorregible de su naturaleza.
Qué hará nuestro personaje, cuando sus amigos más cercanos le hagan a él lo que para él son los actos más ausentes de carácter y fidelidad. Qué hará nuestro personaje, cuando la chica que tanto defendió le de la espalda sin pensarlo dos veces. ¿Qué hará entonces? Si la misma gente en la que él más confía hace eso, ¿de qué serán capaces los demás? Bueno ya se habrán figurado mil historias posibles pero este personaje no es un personaje cualquiera. ¡Olvídense de todo lo que pensaron! su corazón no tiene espacio para el odio este es alguien que agarra las decepciones que le produce la gente y las retribuye con una amistad aún más sincera con un amor aún más entregado. Por supuesto que no esta hecho de frío metal y esto le duele pero como quien no es con él, no lo toma personal.
Patético hombrecillo dirán ustedes, la gente no agradece los grandes gestos como estos que se hacen en silencio y que provienen del amor de verdad, el amor conciente. Tienen razón ustedes malditos sínicos la gente no agradece estos gestos porque a diferencia de nuestro personaje ellos no saben lo que significan. Pero aún en su ignorancia ellos no pueden otra cosa que sentir que hay algo diferente en nuestro personaje, por alguna razón se sienten atraídos hacia su compañía.
Es entonces cuando tras años de tanta entrega a esta gente que sabe a medias lo que tiene al frente suyo, que nuestro personaje encuentra lo que siempre quiso, amistades que sí saben quién es él. Gente que de verdad lo quieren por su esencia. Asimismo encuentra otras cosas que no fueron nunca las que él buscó pero que por alguna razón aún desconocida por mí, representan la singularidad de nuestro personaje y el amor que se ha ganado de forma sincera. Sí hay quienes ya saben de lo que estoy hablando: una serenata al ritmo de un grupo de cinco señores mayores con un estilo mexicano, sí esos conocidos como mariachis. Ellos que con su mala música representan, solamente en este caso, todo lo bueno de las relaciones humanas y no la vacía conquista de una linda chica.
Solo alguien como nuestro personaje, quien pudo ser un cínico y un erudito en su torre de cristal, merece este gesto como símbolo de su modus vivendi “Nada gano mostrando todo lo que soy si la gente entonces no se abre a mí de igual manera”
¡Feliz Cumpleaños amigo!

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