My body is a cage

“My Body is a Cage” - The Arcade Fire

My body is a cage

Las calles del centro se han embotado completamente, el tránsito es lento pero nada importa. La conversación es amena y la compañía es la única que deseo en este momento. El destino incierto. El auto se conduce solo, creo que es parte de mi cerebro electrónico que lo maneja con control automático, aunque ni los vidrios lo sean. Por suerte, el subconsciente me conoce y sabe el lugar que deseo mejor que yo. Las calles se estrechan pero justo ahí se encuentra un oasis de tranquilidad entre la ciudad que no existe más que para transitarla.

La conversación no ha arrancado aún pero se sabe en los adentros que va a ser todo lo esperado. No sé porqué estoy aquí y no en mi casa si claramente eso es lo único que quería hacer. La promesa es grande y si creyera en ángeles diría que me encuentro con una. La sintonía es clara somos dos personas ansiosas de diálogo pero con interlocutores que no siempre son los que deseamos, talvez nunca lo sean…

El viaje inicia por lo básico, lo cotidiano, sí porque vivimos en una época que llama luz a la oscuridad y ella lo acapara todo, pero a lo Neon Bible exijo que se me libere de las ataduras de mi espíritu. Hoy quiero volar alto. El trabajo, el estudio, la actividad en general no es todo lo que promete ser y en lugar de liberarnos y darnos ese espacio de realización, nos lo quita, nos lo evita, nos lo ata y al hablar se purga lo que se siente. Los detalles no son realmente importantes.

En medio de la plática me detengo a pensar, ¿Cómo se sentirá estar en un lugar así en una ciudad como París? Será tan genial como esto o será la compañía la que hace la diferencia. La lluvia ya ha cedido ante una noche tranquila y fresca con su olor a mojado, la brisa apenas se siente y acompaña excelentemente a estos camarones bien cocidos. Posiblemente tenga una cara de imbécil por momentos o al menos silencios que me delatan pues mi mente está atónita ante el momento mágico. Ya entiendo a los escritores medievales que entre la arboleda veían hadas, posiblemente estaban como yo ebrios por un momento de felicidad sin sentido en medio de un mal día.

La marcha continúa por todos lugares, Argentina, Brasil, Latinoamérica, India, Medio Oriente y la linda Costa Rica. Los cantos de otros se mezclan con los nuestros, tan solo porque ellos vivieron lo que nosotros no, o porque nos invitaron a su mundo mágico lleno de belleza, de tristeza, de esperanza, de libertad y de sentimientos profundos.

La noche enfría y como todo paseo el nuestro llega a su fin y nos enrumbamos hacia lo que no queremos pero que tenemos que vivir, si exacto la vida. Ya mi mente ha descendido, cuando inesperadamente escucho desde lo alto que me llaman y me doy cuenta que todavía estás a mi lado y me cantas una última sinfonía de esperanza, de oda al ser. Tanto que de poner con palabras lo allí dicho solo lo denigraría, mi única forma de describirlo es recordar el momento en que ocurrió. Pero debo decir que tienes razón nuestra mente guarda la llave…

My mind holds the key

 

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3 Respuestas para “My body is a cage”

  1. Muy bien escrito, Leo. Very touching and authentic.

  2. coño

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