Tras las rejas pude observar a todas esas personas que de alguna forma han pasado por mi vida. Todas atrapadas en aposentos muy pequeños mas, sin embargo, no pude observar en ninguno de ellos el mínimo deseo de escapar de sus celdas.
Un elefante se encontraba callado y pensante, con la sabiduría y prudencia que los años le habían heredado. Alrededor de el se agrupaban muchos otros animales con diferentes intenciones. Algunos reconocían la grandeza de ese ser y al mejor estilo de los más inteligentes deseaban simplemente capturar un poco de esa basta experiencia. Otros deseaban con envidia poseer lo que él poseía, mas todos sabían que jamás lo llegarían a tener. Un grupo muy reducido se dedicaba a increpar al gran elefante, querían humillarlo y para esto sacaron sus mejores armas, el sarcasmo, la sutileza y una sonrisa constante de desprecio. Deseaban disminuirlo pues era la única forma de sentirse mejor consigo mismos. El elefante los observaba con lágrimas en los ojos pues sentía pena por ellos y pensaba en cuantos otros seres habían sucumbido ante estos seres tan despreciables.
Seguí mi camino con la tristeza que me había producido lo acontecido y caminé sin sentido hasta llegar a una celda grande en la cual pude identificar un par de fosas bañadas en sangre. Un león destrozaba un pequeño venado que había perdido su celda y en su extravío había encontrado la muerte.
El león se percató de mi presencia, terminó su manjar y se acercó lentamente hasta quedar a unos cuántos pasos de mí. Lanzó un rugido estremecedor y mostrando sus enormes dientes sacó sus garras por entre los barrotes intentando herirme. El miedo me hizo reaccionar justo a tiempo, di un par de pasos atrás que me hicieron trastabillar y caer sobre el excremento de alguno de tantos animales. Me levanté rápidamente y corrí en un estado total de pánico hasta que mis patas se resistieron a continuar y las fuerzas me abandonaron. Me senté sobre mis patas traseras intentando recobrar el aliento y me dispuse a continuar mi camino.
Unos pasos más adelante encontré algunos ratones que caminaban felices hacia una fiesta según entendí. Muy amables me invitaron al evento al que gustosamente accedí asistir.Al llegar al lugar encontré una puerta celosamente custodiada por un jaguar de apariencia muy fuerte el cual me negó la entrada pues, según el, la fiesta era solo para invitados especiales y yo no era uno de esos, además me dijo que mi apariencia y mi olor eran francamente desagradables algo que me pareció innecesario. Partí un poco desanimado por la serie de eventos que me habían sucedido y fue aún más mi tristeza cuando por una ventana observé que los invitados especiales eran los ratones y los anfitriones un grupo de serpientes hambrientas.
Seguí caminando y llamó mi atención un sonido muy agradable, parecían risas, más bien carcajadas. Corrí rápidamente y encontré una celda enorme, en ella pude identificar una gran cantidad de monos, jirafas, cebras, antílopes, un burro que se divertía como ninguno y muchos otros animales más. Me quede observándolos fuera de la celda hasta que se acercó un pequeño mapache y me invitó a hacerles compañía. Por temor a las experiencias anteriores temí otra desgracia y cuando estaba por rechazar la oferta, el elefante que había observado al inicio de mi camino me empujó de manera cortés pero imponente y me hizo ingresar. Di unos pasos titubeantes y escuché la voz de ese ser enorme, no solo por su tamaño sino también por su sabiduría. Me dijo- este es tu lugar, siéntete en casa-. Giré mi cabeza lo miré a los ojos y le pregunté- ¿Que haces aquí? ¿Que pasó con los animales con los que te vi antes? Parecían muy inteligentes y conversaban cosas que, aunque no entendía, parecían ser muy sofisticadas.
No te engañes- me dijo- no el que habla más o de manera mas sofisticada es más inteligente. Cuando estuviste frente a mi pude notar la tristeza en tus ojos por lo que estabas presenciando. Te seguí hasta la jaula del león donde te observé correr espantado y fui testigo del miedo que sentiste. Reconocí la impotencia que sentiste al no poder hacer nada por esos pequeños ratones victimas de su ignorancia y por eso te aseguro que este es tu lugar, aquí no vas a sentir miedo, angustia, tristeza o impotencia. En este lugar he encontrado seres mucho más inteligentes que cualquier otro, en este lugar he encontrado verdaderos amigos que saben escuchar y siempre estarán para ti cuando más lo necesites.
No por reír y disfrutar de la vida estos seres son menos inteligentes que aquellos que viste. Todos ellos tienen una sabiduría que no solo dan los libros. -. De repente sentí que tiraban de mi cola, un mono me mostraba el camino hacia una laguna cercana al lugar. El elefante sonrió y me dijo- necesito un baño y mi sentido del olfato me advierte que tu también, que tal si vamos a relajarnos mientras nos fumamos un habano-. En ese preciso momento me di cuenta que ese realmente era mi lugar.
Simplemente genial!!! Muy acertado post realmente no soy de los q leen mucho pero cuando leo cosas asi realmente me recuerdo del placer de la lectura!!!
Que bueno que está realmente impactante saber que alguien como usted, mi hermano, piensa de esa forma.