En el país de los ciegos…
“En el país de los ciegos el tuerto es rey”, dijo alguna vez Erasmo de Róterdam. Sin embargo, como nos pudo mostrar H.G. Wells en su relato El País de los Ciegos, Erasmo de Róterdam es un hablador.
En El País de los Ciegos, Nuñez, un explorador colombiano, se ve atrapado en un pueblo habitado exclusivamente por ciegos, y recordando el viejo adagio se prepara para educar y dominar a esta población. Lo que Nuñez no espera es que los ciegos se han acostumbrado a vivir de esta manera, y han adaptado toda su cultura hacia una vida en la que la vista no es necesaria. Así, Nuñez ve frustrados sus intentos de explicar este “quinto sentido”, hasta que eventualmente, desesperado y perseguido (sus ojos están afectando su cerebro, le aclara el doctor local), escapa y muere. El tuerto no resulta ser mejor que nadie en el país de los ciegos.
Recuerdo esto porque hace unos días Scott Adams, economista (esto tendrá sentido en un momento), creador de Dilbert y en general buen tipo, escribió en su blog (On the Other Hand) sobre una cualidad que él ha encontrado en los economistas, y no en el resto de los mortales: El estudio de la economía nos hace relativamente inmunes a la disonancia cognitiva.
¿Y qué es disonancia cognitiva? En resumen, es la incapacidad de reconocer y aceptar argumentos contrastantes. Un ejemplo sería cuando una persona elige un lado en una discusión, y encuentra absurda cualquier explicación de la otra parte. Los economistas, en cambio, pueden ver la validez de una posición opuesta a la suya, y quizá por eso no es tan difícil hacer a un economista cambiar de opinión (la gente aún se maravilla ante esto: Malcolm Gladwell sobre Steven Levitt).
El problema es que, si Adams tiene razón, la gran mayoría de la gente es sistemáticamente estúpida, y lo es de una forma que sólo algunos podemos entender y no podemos cambiar. Como Nuñez en el País de los Ciegos. Escalofriante. Hay quienes se morirían por menos que eso.
Lo malo, lo muy malo, es que creo que tiene razón. Últimamente con todo este asunto del referendo, me doy cuenta de que no hay cómo convencer a la gente. No importa el peso, la validez, la pureza lógica del argumento; si viene del otro lado es como si no existiera. Y esta ceguera es común en personas inteligentes y personas tontas no tan inteligentes por igual.
El domingo, por ejemplo, hubo un debate sobre el TLC con EE.UU. Bueno, creo que todos los domingos hay uno, pero lo importante es que este lo vi. Para resumirles un poco, el debate lo ganó la parte a favor del tratado, y lo ganó bien, lo ganó tan fácilmente que ni siquiera fue gracioso. Fue una masacre. Cada uno de los puntos de discusión buscados en la letra pequeña fue desacreditado. A veces hasta parecía un debate entre la racionalidad y lo que “dicen que es”. Le pregunté entonces a dos hombres inteligentes, interesados, cercanos a mí, y que están abiertamente en contra del tratado (mi padre y mi mejor amigo) qué impresión tuvieron del debate, y sin responderme mucho hablaron de problemas de interpretación y otros puntos que ya se habían resuelto. No quisieron ver. No pudieron ver. Y pasa lo mismo con otros miles de personas.
No es mi intención convencer a nadie, porque bien entiendo que es imposible. Sólo quiero que traten de entender porqué piensan lo que piensan, y porqué no algo diferente. ¿Es posible que los otros tengan razón? ¿Son prejuicios o análisis? ¿Miedo? ¿Odio? Quiero que entiendan, porque estoy cansado de corazones que dicen algo sin pasarlo primero por el cerebro, y porque se me parte el mío (ambos, corazón y cerebro) cuando pienso que me resta una vida en un país de ciegos que no comprenden lo que es ver.
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Dos cosas: primer, está bien eso de que la gente se vuelva “ciega” y todo lo que quiera pero ¿decir que Erasmo de Rotterdam era un hablador…? Usted bien sabe que ese dicho sí se aplica y es muy válido en otras circunstancias que no son las de tomarlo literalmente y en una situacón tan fuera de lo común como la que usted presenta, segundo, con los economistas pasa algo muy gracioso que es lo que les permite aceptar otros puntos de vista, y es que ellos pasan el 50% de su tiempo explicando sus teorías económicas y el otro 50% del tiempo lo pasan explicando por que fracasaron esas teorías, en resumen, casi siempre están equivocados con esos temas (ya hemos tenido presidentes economistas y no fueron muy brillantes que digamos) y por eso “ALGUNOS” están abiertos hacia otros puntos de vista (perdóneme pero creo que éste no es su caso).
Vittorio, Vittorio… ¿Porqué la agresividad? Casi que esa actitud por sí sola comprueba mi punto, pero bueno, comentaré.
Primero: En todo esto del país de los ciegos no encuentro un caso que no sea del tipo Superman/Gokú/Charles Xavier en el que una destreza o una ventaja que no sea compartida o al menos entendida por una masa crítica de la población sea provechosa en realidad. Pensándolo bien, tache a Charles Xavier. Le pregunto ¿A quienes admira usted? ¿Son tuertos en país de ciegos, o sólo ciegos que escuchan muy bien?
Segundo: La explicación es algo larga, pero en serio, estar entrenado como economista ayuda a ser objetivo -hasta cínico- al observar el mundo y el comportamiento humano, y a juzgar una acción por sus consecuencias y un negocio por su ganancia, y todo eso. Hemos tenido un presidente economista, y uno con algún conocimiento de economía (el actual), y los dos son hombres bastante capaces con un gobierno efectivo. Vea los resultados y compare contra los presidentes abogados, y los presidentes médicos, y los presidentes ingenieros. Son personas que me desagradan, pero puedo reconocer sus cualidades.
En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira todo es del color del cristal con que se mira
Sobre En el pais de los ciegos… debo decir que no respondí ante lo que dijo mi mejor amigo por razones diferentes a las planteadas por él, debo admitir que si bien he visto muchos debates con detenimiento este al que hace referencia Humberto lo vi entre gente muy ruidosa. Además su positivismo sobre el gane del Sí me tomó por sorpresa. Pero bueno en fin no soy economista ni nada por el estilo y ante la planteada falaciosa superior visión de los economistas le planteo el reto de analizar lo escrito por un colega suyo.
Leonardo
PD Otras lecturas adicionales se recomiendan CAFTA sí o no, El referendum un triunfo del pueblo en http://politicacostarica.wordpress.com/
Leonardo, Leonardo… ¿Un reto de análisis? ¿Para un desilusionado? ¿No entendés que nada de lo que analice o explique tiene caso, si no puedo cambiar la opinión de nadie? Este post está escrito como una historia trágica, no como un argumento.
Disculpas por la tardanza de esta respuesta, me quedé sin conexión anoche. Vea Humbertico, lo de los tuertos en el país de los ciegos significa que, a pesar de que una persona en cierto entorno no sea considerada como muy buena o capaz en algún tema (que no sea tan hábil para ciertas tareas o no sea tan inteligente o no tenga tanto conocimiento en algo), habrá entornos en los cuales sea el mejor para ese tema en comparación con las otras personas de dicho entorno, por lo que será considerado como bueno para ello y será admirado por esa gente. Por ejemplo, alguien que más o menos sepa inglés para apenas comunicarse con un gringo será tomado como una persona que no sabe mucho si va al Costa Rica Country Club y lo escuchan hablando con un gringo, pero esta misma persona será considerada como todo un filólogo inglés si se va a la León 13 y le habla a un gringo que andaba regalando víveres en esa zona, a eso se refiere Erasmo de Rotterdam con el dicho y eso es completamente cierto. Ahora, esto me lo está usted reafirmando con lo de los presidentes economistas que dice que comparativamente con los otros han sido buenos, a pesar de haber sido igualmente unos patanes que no resolvieron nuestra economía, todo es relativo, eso es lo que significa el dicho. Sobre la agresividad que me achaca, lo que me molestó es que haya dicho que Erasmo de Rotterdam era un hablador, es decir, que escriba eso tan a la ligera, porque aunque cada quien es libre de escribir y decir lo que quiere, hay que tener cuidado, y sólo porque usted haya leído un librito que le gustó mucho y resultó que ocurría algo diferente a lo que plantea Erasmo de Rotterdam no tiene por qué decir tan a la ligera que era un hablador, cuando bien sabe que fue todo un intelectual y si se quiere un personaje descollante en muchas realidades históricas.
¡Hola! Muchas gracias, me han sacado un gran peso de encima… el Lunes 3 de Noviembre de 2008 tengo que entregar un resúmen sobre esta novela a mi maestro Escalante, me basaré en esto.