The King of Kong

Algunas personas piensan que los mejores documentales tienen temas políticos, como Farenheit 9/11, o nos muestran el mundo natural, como La Marche de l’Empereur; y puede que sea cierto, si acabo de nombrar los dos documentales más exitosos en la historia de la humanidad. Lo que pasa es que para mí… para mí los mejores documentales tratan sobre la condición humana (Como Grizzly Man, o Capturing the Friedmans, o toda la serie Up! de Michael Apted). Aprovechando la mención, quisiera recomendar uno de esos documentales que esperaría llegue a dejar huella. Se trata de The King of Kong, que retrata la lucha de dos hombres por el récord mundial de Donkey Kong.
¿Recuerdan el episodio de Frogger en Seinfeld? (Voy a suponer que sí, pero por si las dudas, se llama The Frogger). Esta película es algo así, pero más triste, más graciosa, y —esta es la parte espeluznante— completamente real. En una esquina tenemos a Billy Mitchell, exitoso empresario, declarado el videojugador del siglo XX, y poseedor por más de 25 años de un récord invencible en Donkey Kong. En la otra esquina aparece Steve Wiebe, un profesor de ciencias de secundaria que luego de perder un sueño tras otro durante su juventud, aprovecha una personalidad obsesiva y un periodo de desempleo para convertirse en el único verdadero contendiente por el título de campeón en ese que llaman el más difícil de los videojuegos clásicos.
Esta es una historia sobre la igualdad de oportunidades y la lucha contra el establishment. Es al mismo tiempo una historia sobre lo que significa ser el mejor del mundo en algo, así sea algo valioso y reconocido, o algo que hasta tu propia esposa tiene dificultad para aceptar. Quizá por esto mismo sea una historia sobre el sentido de la vida… Pero con humor.
Una Muestra:
“Some people sort of ruin their lives to be in there” dice la hija pequeña de Wiebe cuando aprende sobre el Libro Guinness. Wiebe la escucha y continúa el viaje, en el que invirtió gran parte de sus ahorros, hacia un duelo al cual Mitchell no se presentará.
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Por aquello de las dudas, y de lo que me han dicho… La parte bajo ‘Una muestra’ es una muestra (da), NO es el final. El final es 100 veces más conmovedor y cambiará para siempre el futuro de la humanidad. Se me llenan los dedos de llagas sangrantes al intentar mencionarlo, y también es una imbecilidad recomendar algo y justo después asegurarse de que nadie lo pueda disfrutar.