Isaac

3 noviembre, 2007 0 comentarios

Isaac

Estoy demasiado cansado pero no puedo dormir, hoy debo escribir, no me quiero ir sin decir, sin rendir de cierta manera mi más respetuoso tributo en vida al artista que me enseñó que no existen salidas, al joven nacido en Seattle y que ha pasado la mayor parte de su vida alucinado, cuyos excesos y acciones desencajadas han hecho que muchos se centren más en su vida que en su arte, ese arte que sale de las entrañas de un cuerpo intoxicado que sabe que está en un mundo tan apestoso que no tiene sentido que la gente se bañe.

Pero a diferencia de lo que algunos piensan él es más que sus adicciones, él deja siempre parte de su ser en sus canciones, y no es que en el proceso se erosione, al contrario se renueva, ni mejor ni peor, sino para ser siempre diferente, y eso lo sabe muy bien su gente… esa gente que lo entiende, el común denominador que siempre encontrarás en sus canciones. ¿Será que estas son el repositorio del vómito hacia todo lo que le produzca asco?

No sé si te comprendo, o si simplemente me permito idealizarte. En todo caso creo que todo tiene un poco de todo, le has puesto letra y melodía a mis tristezas, y a mis alegrias. Llegaste cuando más me perdía, cuando sentía que ya nada me haria flotar, que no valía la pena soñar. Me hiciste sentir menos solo cuando me hablaste de otros que también amaban las malas noticias, y dijiste que algunos somos como la fruta que se come a sí misma, y que siempre existiremos los que tienen tiempo para un largo viaje sin algo en qué pensar, claro, siempre que este sea en direccion hacia el solitario y poblado Oeste.

Por eso, y porque eres de los pocos artistas modernos que me atrevo a catalogar como potencial genio, hoy escribo acerca de ti, de ti Isaac Brock, que tienes la facilidad de cantar de tan diversas formas, y las usas de manera tan natural que haces que me enamore hasta de tus momentos más desafinados, por lo honestos que me suenan. No los disfrazas con mierda, cosa que a algunos primarios molesta, tú igual cantas con rabia y luego le haces el amor a mi oido, y me haces bailar aunque yo no tenga ritmo, y me haces pensar aunque a veces me llenes de frío.

Aún recuerdo cuando me dijiste que si lograba averiguar la edad del reloj en la caja este me pertenecería, para luego explicarme que esto nunca sería posible, ya que el tiempo está en constante cambio, al igual que tú. Por eso el que diga que tu creatividad reside en un LSD, y que ahora ésta ya se ha acabado, que los acidos te han terminado, es alguien que tiene vista pero que no quiere ver. Nunca te has cansado de experimentar, eres de los que se cansa de hacer siempre lo mismo, eres como yo, no te gusta dormir siempre en un cómodo colchón. Ambos nos cansamos de hablar de nosotros mismos. Si no me creen pregúntenle a Edgar Graham, claro está, si logran que responda. Eres un irreverente incorregible. Hace poco hasta te automutilaste en medio concierto… yo te entiendo, sé que te gusta recordarte que aún no estas muerto.

Isaac, no dejes que el medio termine por destruirte, no dejes que tu pensamiento se calle, y sigue entregando más de tu arte honesto a este fiel admirador del ratón modesto.

PD: The good times are killing me…

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Isaac en Planeta Gris.