Desconociendo las películas del año

Se acerca la temporada de fin de año, y ya Fernando me empieza a presionar para que haga mis listas con lo mejor de este 2007. No que un cerdo obsesivo como yo necesite tanta presión. A decir verdad, ya tengo preparadas varias de las listas. Sólo hay una que no termino, que no podré terminar, y que me duele no poder terminar: Las mejores películas del año.
Hasta donde conozco este ha sido un año generoso, con verdaderas maravillas como Ratatouille y Superbad, pero el problema es ese: hasta donde conozco. Lo digo porque de acuerdo con lo que he visto el año es bueno, pero de acuerdo con lo que he escuchado puede ser el mejor de todos los tiempos. Y me lo estoy perdiendo. Y así no puedo completar una lista.
El asunto es que tengo una enfermedad, terrible, que siempre empeora por estas épocas: Me gusta el cine y vivo en medio de la nada. Sí, dije terrible. ¿Por qué? Porque todo me llega muy tarde. Porque no es sino hasta dentro de varios meses que podré ver las dos mejores películas de este año. Ustedes saben, esas que prometen golpear con un uno-dos que supere el del Eternal Sunshine of the Spotless Mind / Million Dollar Baby en el 2004, y el de Forrest Gump / Pulp Fiction en 1994, y el de E.T / Blade Runner en 1982, y el de Star Wars / Annie Hall en 1977 y el de creación del hombre / diluvio universal… cuando quiera que haya sido eso.
En primer lugar está No Country for Old Men de Joel y Ethan Coen. Ya algunas personas la han visto, desde que estrenó en Cannes, pasó por Toronto y -ejem- abrió en cines a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Es la primera adaptación literaria de los Coen, y parece que para celebrar la ocasión se decidieron por la increiblemente apropiada y brillante novela de Cormac McCarthy (a quien por cierto, este año le reconocieron su condición de “mejor escritor americano viviente” con un Pulitzer).
Y claro, algunos me podrán decir: ‘Pobre imbécil, es una película de los hermanos Coen. ¡Por supuesto que va a ser buena! Acordate de Miller’s Crossing, Fargo… The Big Lebowski. Dejate de alborotar de una buena vez.’ Que es aproximadamente lo que yo diría a cualquiera que me saliera con esto. Pero el alboroto no es mío. Casi la totalidad de los críticos que la han visto insiste -no comenta, insiste- en que la película es perfecta, e indudablemente la mejor de los Coen. Un Roger Ebert al final de su vida la llama “un milagro”. El resto no se incomoda tanto, y la llama la mejor película del año. Escucho que en menos de un mes llegó a colocarse en la posición #19 dentro las 250 mejores películas de la IMDB, un poco mejor que Psycho, Dr. Strangelove y Citizen Kane. Escucho también que Javier Bardem es la Personificación del Mal, y uno de los mejores villanos en la historia del cine, aún peinado de monaguillo. Escucho las palabras “obra maestra” hasta el punto en que dejan de tener sentido.
Pero hay que entender, todo esto es antes del debut oficial del There Will Be Blood de Paul Thomas Anderson. Curiosamente, también es la primera adaptación literaria de Anderson (esta vez, de la novela Oil! de Upton Sinclair).
Esta película también está siendo llamada “la mejor película del año” por algunos de los pocos que la han visto. Quiero decir, por esos que no la llaman “la mejor película jamás hecha”. Se rumora que ver esta película es como contemplar la propia alma y descubrir que hay belleza en el universo. Pero en imágenes. Y con una banda sonora de Jonny Greenwood. Y mejor.
Vengo sintiendo las palpitaciones de emoción pura en Internet desde hace un par de meses, cuando se presentó un extracto durante una gala en reconocimiento a Daniel Day Lewis. Al parecer tuvieron que sacar a varios en ambulancia, en estado de éxtasis. Para este momento algunos críticos, bloggers (de los de verdad) y amigos del director la han visto, y se predicen vidas cambiadas para siempre, lugares #1 en la IMDB y un legado actorial y directorial que será recordado por más de un siglo. Bueno, al menos eso se cree.
Las expectativas se han elevado tanto que posiblemente pasaré el resto de mi vida en un estado de anticlimax. Claro, si es que por esos asuntos de la casualidad llego a ver estas películas algún día.
Acá les dejo los trailers:
No Country for Old Men
There Will Be Blood
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