[No. 02]
Si las rosas son rojas, las violetas azules,
las praderas fragantes, y este mundo precioso,
¿Cómo acepto, nereida, que a mí tú te vincules,
cuando para los hombres soy el peor can rabioso?
Amontona tus cosas, que pondrás en baúles.
Necesito que partas, y no me hago el gracioso.
Prevendré que esa hermosa vida tuya macules
así adores cien otros, y me encuentres odioso.
No sabrás que te extraño, que quisiera decirte
“Me amedrenta esta muerte de hombre solo, indigno”,
porque sé que conmigo moriría tu alma.
No sabrás cómo hice que te lleves al irte,
disfrazados de furia por un germen maligno,
mis obsequios finales: Tu alegría y tu calma.
Realmente no eres tan malo como lo escribes, si eres capaz de sentir tanto cariño y entrega por esta persona. Muy profundo tu articulo…Me gusta!