
“Hasta a esto llego tarde… Es increíble. Si al menos fuera que me están esperando, pero no, la gente no espera a las personas como yo, la gente espera a las personas como Orestes. Algunos nada más nacimos porque tienen que haber perdedores para que este juego llamado vida sea interesante para otros. Maldita sea, es increíble que aun sabiendo esto yo apresure mi paso; vestigios de esperanza o adicción a mi condición de perdedor, ¿Qué demonios será? (voltea preguntando al perro que lo acompaña y éste sólo atina a hacer cara de perro), no sé ni por qué te pregunto a ti si hasta tú que eres mi perro lo prefieres a él. Yo sé que él te salvó de aquel incendio… Tú sabes que yo iba a ir por ti, pero el maldito nuevamente me robó un momento heroico (el perro le ladra como defendiendo a Orestes)… ¿Y tú por qué me ladras…? Oh maldito hijo de perra…”
(Vemos a un hombre encima de una tarima hablando por medio de un megáfono)
Bienvenidos damas y caballeros de todos los rincones del país. Esperamos que disfruten estas fiestas que organizamos año con año para todos ustedes con mucho cariño de parte de nosotros la Familia Espinosa. Es un placer traerle felicidad a nuestro pueblo en estos tiempos que sabemos que son difíciles… pero bueno no hablemos de lo difícil, que empiecen oficialmente las fiestas.
(Se escucha la algarabía del gentío en la plazoleta)
“Discúlpame no fue mi intención ofenderte; bien sabes que me saca de mis casillas que me ladres, además sabes que yo también soy un hijo de perra, ¿Cómo mi madre va a parir a alguien como Orestes? No es suficiente que existan personas así… no no… sino que tiene que ser mi hermano… Todo todo lo hace mejor que yo, pero justo en el momento que yo hago algo excelente y la atención recae sobre mí, él hace algo mejor ganándose al público… a veces pienso que se guarda las cosas para hacerlas en el momento preciso… sí, eso es… no solo es el mejor… sino que el muy hijo de perra sabe bien cuándo serlo… cómo lo odio…(el perro vuelve a ladrarle)… pero esta vez no será así… no señor, esta vez los aplausos serán para mí… sí señor… sólo para mí… quedaré en la memoria de mi pueblo. Haré lo que nunca ningún Espinosa ha hecho y Orestes no podrá. Esta vez no podrá”
(Los niños en la plazoleta disfrutan de los juegos, los más viejos disfrutan conversando entre ellos de cómo disfrutaban cuando jóvenes y los jóvenes disfrutan de sus cuerpos… mientras vemos cómo se va abriendo paso entre todos un hombre cuyo caminar demuestra la seguridad que sólo el éxito puede dar. No es necesario decir su nombre, porque todas las personas se le acercan a saludarlo; es el hijo consentido del pueblo que se ha marchado para tierras viejas pero que nunca olvida sus orígenes y viene todos los años a compartir la tradición familiar. Recibe del mundo toda la atención y sabe lidiar con esto: él nació para brillar aunque su luz a algunos deje ciegos).
“Ya deben de haber empezado las fiestas, seguramente él ya hizo su típica entrada triunfal y el pueblo entero se ha desbordado en adulaciones. Los padres de familia casi que deseando que éste se fije en alguna de sus hijas y se las lleve a vivir alla a París. Es más, sólo falta que se las presenten con maletas al hombro listitas para viajar; es increible cómo los valores familiares se mandan a la mierda ante un buen partido… y las mujeres más hermosas del pueblo deseando estar comiendo de su culo, sí, porque del culo de Orestes todas quieren comer… hasta el amor de mi vida comió de su culo, luego comió del mío, lo cual sólo me hizo realmente sentirme como un culo, pero bueno… ella tenía semejante culo… lástima que se haya casado y el culo se le haya ido a la mierda, debido al dolor de saber que la mujer de mi vida nunca sería mía sabiamente me fui a vivir a la Argentina, donde las mujeres no cagan y a los estúpidos se les dice uruguayos. Trabajo en lo que siempre pensé que debía ser: periodista. Todo era perfecto, me sentía pleno, hasta que en una de las llamadas que siempre hago a fin de mes a mis padres, mi madre me contó que Orestes había decidido irse a Europa a estudiar cine… llevándose en una mano la maleta y en la otra nuestra guitarra negra. Nunca antes en mi vida me había sentido tan vacío. De pronto odiaba escribir en ese maldito periódico; toda una infancia jugando con la cámara de video vieja que me había regalado nuestro abuelo, toda una vida filmando, inmortalizando al tiempo pasaron por mi mente momentos que ni sabía que podía recordar… él me había lastimado como nunca antes… él ese día me había matado por tercera vez… la primera vez fue hace mucho tiempo cuando ambos aún éramos niños, cuando descubrí que en un campeonato de ajedrez había perdido adrede sólo para no enfrentarse conmigo… dando por sentado que me ganaría y creyendo que así evitaría producirme dolor como si esa no fuese por mucho la más dolorosa de mis derrotas… cómo duele cuando recuerdo estas cosas…por dicha ya estoy cerca y aún no es medianoche”
(Vemos otra vez al hombre con el megáfono avisando que se acerca medianoche y que pronto empezará la tradicion familiar de los Espinosa. Rápidamente la gente empieza a dirigirse hacia la tarima y todos los hombres de la familia Espinosa se van a la parte trasera para alistar sus vestiduras)
“Ya están todos vistiéndose para la ocasión. Me perdí las fiestas pero aún estoy a tiempo para mi fiesta, que al final es la única que me importa… ya casi empieza el momento que todos los años el pueblo espera, pero que mi familia esperó aún más. Es el día en que los hombres de mi familia nos sentimos como Dioses pero sin tener los deberes de éstos; podría decirse que por una noche somos algo así como lo que el Diablo quiso ser. Hoy, al ser la medianoche, realizamos una tradición que lleva los suficientes años como para que nadie sepa cómo nació, pero aun más importante, como para que nadie cuestione el por qué se hace. Hoy al ser la medianoche los Espinosa nos subimos a la tarima y las mujeres comen de los maníes que nosotros abrimos con nuestro culo… el maní de los más niños es comido por sus madres, el de nosotros los jóvenes es comido por las mujeres solteras, y el de los más viejos es comido por… bueno ese no es comido ni por sus esposas. Hoy a los hombres Espinosa se nos permite hacer de todo… excepto -claro está- cagarnos de risa… según la tradición a la mujer soltera del público que le caiga un maní dentro de la boca será porque ha nacido para compartir con nosotros lo que dure el resto de la madrugada y depende de nosotros si quizá más. Entonces es normal ver cómo éstas se lanzan para lograr ser las afortunadas; según cuenta mi Padre hay que tener cuidado de las víboras como mi Tía Dorotea, la cual él asegura hace muchos años llegó con un maní ya adentro de su boca y así esa madrugada engatusó a mi Tío Ojitos… se me olvidaba mencionar que los apodos de la mayoría de los Espinosa nacen de esta tradición: a mi Tío le dicen así porque tiene en el centro de cada nalga un lunar, a otro tío le dicen “El Calvo” ya que es lampiño de nalgas y asi van los apodos… a mí me dicen “La Vaca” porque tengo una mancha de nacimiento en mi nalga derecha y es que hasta para eso es afortunado Orestes: justo cuando yo pensaba que su seguridad sería destruida por siempre cuando a la edad de 14 años mientras abría un maní se tiró un pedo… era el momento perfecto, alguien tenía que aprovechar para destruirlo… no no… justo tuvo que decir mi Abuela que ese pedo había sonado con el mismísimo Príncipe de la Canción. Desde ese día Orestes es apodado como “El Príncipe”. Ese día me había matado por segunda vez. Debo alistarme rápido, esta noche demostraré lo que llevo años practicando. Esta noche será mi noche, lo siento Duque pero tendré que dejarte amarrado atrás de la tarima (el perro lo voltea a ver con cara de malas pulgas), es por un momento nada más, tranquilo.”
(Vemos nuevamente al hombre con el megáfono avisando que ya es medianoche y vemos a todos los Espinosa con las vestiduras que les dejan al descubierto sus culos y a la par de cada uno cajuelas de maní listo para ser abierto. Empieza la tradición; los niños abren con dificultad los maníes mientras más de una madre llora de la alegría, el público aplaude. Es el turno de los más viejos; estos abren los maníes con la experiencia que sólo dan los años; es más, se toman su tiempo para escoger cada maní que abren, el Tio Ojitos mientras abre uno que otro maní payasea con el público haciendo visco con sus ojitos, le gente le agradece con aplausos y llega el momento más esperado: los jóvenes y solteros empezarán a abrir maníes. Acá todo es diferente; algunos abren varios al mismo tiempo, otros tiran las cáscaras para un lado y las semillas para otro, los trucos van y vienen, pero nadie nadie ha hecho antes lo que yo me proponía, era algo peligroso, inigualable, era justo lo que yo llevaba años buscando para ser invencible… yo sería el primero y quizás el único en no sólo abrir maní con el culo sino que al mismo tiempo me pondría chile y los maníes lanzados serían picantes… ¿Quién no ama el maní con chile? Todos lo aman ¿Y quién puede aguantarlo en el culo? Nadie… sólo Yo, pero ese momento había decidido guardarlo para el final, justo cuando Orestes no pudiera sorprenderme luego… ya iba a terminar todo y yo bajé rápido de la tarima, fui y recogí mi bote de chile para condimentar y me disponia a subir cuando de pronto escucho a mi Tío “Plano” hablando por el megáfono anunciando que Orestes quería mostrarnos algo que era peligroso e inagualable… pensé que esa no podía ser la voz de mi Tío: esa sólo podía ser la voz de mi cabeza enferma burlándose de mí, así que subí rápidamente a la tarima, no sé si por vestigios de esperanza o por adicción a mi condición de perdedor y al verlo quede frío… Orestes había logrado matarme por cuarta vez… había abierto ante la mirada de todos no un maní ni 2 ni muchos, él había hecho lo que ningún Espinosa había siquiera imaginado… él había abierto con su culo una Nuez… de ahora en adelante había que romperse el culo para ganarle, a partir de esa noche era el fin para mí. Nunca más volvería a ir a mi pueblo, y siempre encontraría algún pretexto para faltar, y a veces, sólo a veces, mientras me tome algún vino en una cantina argentina, compartiré la penosa historia de mi vida con algún ebrio desconocido que por una noche quiera prestarme atención.
FER… quizas ya no es wordpress.com, ahora es .net , quizas mas adelante sea otra wedsite… pero seguis siendo el mismo madito encantador de siempre jejeje
[...] Querido Orestes – Fercho [...]