La frase indicada
Ella entró pasada de copas, con poca ropa y su look de mujerzuela. Mi amigo, ese que es un inútil con las mujeres, le calculó unos 33 años, tal vez por haber llegado con una amiga de sus padres. Le pareció guapa, pero por supuesto, inalcanzable.
Al principio la estuvo observando de lejos, le veía sus grandes y tentadores senos, y su diminuta ropa interior que se transparentaba a través del pantalón blanco. Ella se le acercó para preguntarle algo, no importa qué, y empezaron a conversar.
Mi amigo aprovechaba que estaba un poco ebria para verle las tetas de vez en cuando sin que ella lo notara, pero aun la veía inalcanzable. No sé por qué, en medio de la conversación se le ocurrió preguntarle la edad, ¡oh acto glorioso!, respondió que tenía 17 años.
Inmediatamente a mi amigo le brillaron los ojos, y se dijo a sí mismo: “es ahora o nunca”. Le dijo a ella: -ah, yo pensaba que eras mayor - y ella le respondió con mirada lasciva: - qué, ¿por el cuerpo verdad?” - y el pensó - “sí, y sobre todo por ese par de tetas que podría mamar hasta morirme”.
El destino fue favorable, pues aunque mi amigo es un verdadero imbécil con las mujeres y nunca se logra ligar a ninguna, esa noche fue distinto, y ella hizo la pregunta que lo motivó: -¿Mirá, dónde es que está el baño? – a él le entró valor y respondió la frase que lo llevó al éxito: -Está por allá, ¿querés que te acompañe adentro?
Ella lo tomó del brazo y entraron, se quitó los calzones y mi amigo no lo podía creer, pero trataba de actuar como si tuviera experiencia en esos asuntos, y se defendió como los grandes. Le daba instrucciones, le decía que se pusiera para abajo, para arriba, que le hiciera sexo oral, que se acostara de tal forma, que se la agarrara así, la tocaba con confianza, la chupaba con naturalidad, en fin, ella terminó pensando que era un experto en esos menesteres.
No consumó el acto por falta de condón, según me contó, pero sí se divirtió con el resto de posibilidades que el cuerpo de una mujer ofrece. Esa noche mi amigo se fue a dormir con un placer físico y mental que nunca había sentido, y todo esto, simplemente por atreverse a decir la frase indicada.


Buena frase por cierto…
Vaya!….que suerte la de ese “amigo”!
no sera que tu amigo se llama Vitorio…!