Un Hombre de Verdad (alternativamente: La Película Más Romántica de la Tierra, Parte II)

4 abril, 2008 1 comentario

“I’ve Been Loving You Too Long” – Otis Redding

Collage: Románticas 2

Soy un insecto que soñó que era un hombre y le encantaba, pero ahora el sueño ha terminado y el insecto empieza a despertar. Ya no recuerdo si lo dijo primero Gregor Samsa o Seth Brundle. Eso es lo de menos. Lo importante es que justo esto es lo que siento. Como si mi vida siempre hubiera sido un engaño, como despertar para encontrar la pesadilla. Me sirvo otra copa porque me gusta, y porque no me gusta. Para consentirme y para castigarme. Como ella me castigó. Porque es lo que merezco, a pesar de que no resisto el daño. Encerrado en esta habitación oscura he perdido ya las dimensiones de la realidad. Y puede ser resultado de las noches sin dormir, o el alcohol. O del rechazo que no pude prever. Talvez de las películas románticas que sigo viendo sin parar.

Es posiblemente otro síntoma de mi locura que no puedo disgustarme con todo ese sentimiento puesto ahí en frente mío. Me duele, obviamente, pero sigo deseando con desesperación que cada una de estas parejas se vean reunidas al final. Que tengan lo que a mí me fue negado. Que me enseñen que aún es posible. Quizá que me muestren cuál fue mi error, y cómo remediarlo. Sólo necesito una respuesta. ¿Por qué eligió ella a otro hombre? Un hombre que la querría menos que yo, y que al igual que yo no la merece. ¿Cuál es la ventaja que tiene él sobre mí?, y ¿cómo lo supero? ¿Cómo me convierto, para ella, en un hombre de verdad? ¿Cómo mostrarle que todo cuanto hice y haré de bueno en la vida, es para ella? Continúo.

Casablanca. Un reencuentro, esperadísimo pero improbable luego de muchos años. Suena familiar. ¿Y él la pierde al final? No me hagan reír. ¿El tipo más peligroso del mundo en la ciudad más peligrosa del mundo? No necesito ver esta clase de películas. Además, no tengo la disposición ni el estoicismo necesario para dejarla ir aún. Talvez ella podría recapacitar, antes de casarse. Eso es lo que necesito aprender. Cuando pueda ponerme en pie de nuevo la haré comprender. Es un plan impecable, si tan sólo pudiera ponerme en pie.

Y es que estoy atrapado, engatusado por esta bebida que me acaricia por dentro, saboreando la pérdida de conciencia y los preciosos segundos de olvido. Ya llevo casi dos días aquí, sintiéndome mal, sentándome mal. Ja, ja. Sobreactuando, compadeciéndome de mí mismo, hecho una miseria, para que cualquiera que me vea sepa automáticamente lo que me han hecho. Que ella misma, si pudiera verme, sintiera la culpa, la responsabilidad por una desdicha tan insoportable. Que se sintiera como un monstruo, como el monstruo que es, el monstruo que en un segundo destruyó mi fe en la belleza… Pero ella no me puede ver. Nadie en realidad. Sólo yo puedo ver, soy el único testigo de mi sufrimiento, el único que puede disfrutar del acto, la caída. Y por ahora eso es suficiente.

Estúpidas películas. Estúpidas películas. Duermo como un bebé durante la primera parte de Gone With the Wind, pero me despierto sólo para ver horrorizado que posiblemente un hombre de verdad no pueda lograr nada. Ahí está Rhett Butler, quien por cierto es Batman, intentando por años conquistar a esta mujer que no sabe lo que es mejor para ella. Por todos los cielos, ¿Cómo hacerles saber lo que es mejor para ellas? ¿Sólo esperar tiene sentido? No, esperar no puede ser la respuesta. No es posible que tenga que envejecer antes de conocer la felicidad. Estúpidas películas. ¡Denme algo, una idea! ¡Háganme llorar aunque sea!

Viene Cold Mountain. Más guerra civil. Esta vez ella sí lo aguarda. Esta vez sí vale la pena el sacrificio, y burlar varias veces a la muerte, y ser mejor que los demás. Yo podría hacer eso. Yo debería poder hacer eso. Oh, si ella supiera que durante muchos años me defendió también de la oscuridad; que quizá aún ahora lo hace, mientras crece en mí esta falsa esperanza de recuperarla, de iniciar lo que nunca pudo ser. No llega a importarme que pudiera venir uno de estos finales tristes; mis preocupaciones son ahora diferentes. La verdad es que aspiro a mucho menos que antes. Otra película inicia, otra separación y otro joven se pierde y trata de ser mejor por la única mujer que amó. ¿Es en todas las películas que el hombre espera y se consume, o sólo eso sé entender en estos días? Al menos en The Notebook llegan a viejos. Unos años de compañía es tanto como se puede pedir.

Ya no sé si importará ser un hombre de verdad. Ella es una gran mujer, y será aún mejor. Y no me queda más que esperarla. Y mientras espero, ¿Qué? Seguir tratando de encontrar un sentido para todo esto en las películas. Seguir haciéndolo todo por ella, para exorcisar mis demonios, y estar listo para el día en que ella regrese. Una película más, antes de la llegada del día, antes de que el Doctor Zhivago me ponga a dormir otra vez. Una comedia. The Apartment. Otra prueba de que no tengo buenas ideas, con otro final feliz. Esto es un embuste, un timo. Todo termina bien: ¿Es esta la comedia? El hombre bueno gana la mujer sobre el poderoso. La rescata, le da una nueva oportunidad para vivir. Ja, ja. Pierde todo en el intento, y no importa. Yo también podría perderlo todo. Estoy perdiendo justo ahora, con este aislamiento. Perderé mucho más antes de que todo esto acabe. Y lo gracioso es que no me importa, lo hago con gusto. ¿Por qué tengo que ser un hombre real, y no puedo ser uno de los de verdad? ¿Por qué no puede ser la vida como en las películas? ¡¿Por qué?!

¡¿POR QUÉ?!

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