Lo que se aprende en la escuela

29 mayo, 2008 5 comentarioss

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De acuerdo con mis fuentes, más de un 70% de ustedes leerá esto durante sus horas de trabajo. Y a decir verdad, esto no me extraña, puesto que yo mismo lo he escrito durante mis horas de trabajo. Para la mayoría de la gente, desperdiciar algunos minutos de su día leyendo estupideces en Internet puede no ser un gran crimen, sino algo menos que una travesura, un descanso que se han ganado con su esfuerzo. Para algunos ni siquiera llega a ser un desperdicio, pues les ayuda a relajarse y mantener una mente activa —y lo que es mucho más importante, productiva. Pero, por supuesto, no es mi intención compararme con la mayoría, pues en mi caso específico este pequeño gasto de tiempo representa algo mucho más terrible: es una de las señales de que fracasé por completo en mi paso por el sistema educativo.

La culpa no es del todo mía. Quiero decir, la escuela y yo nos fallamos el uno al otro. Yo nunca entendí lo que realmente tenía que hacer, pero ella nunca me dio lo que yo necesitaba. Además, los adultos me mintieron constantemente acerca de toda la situación, y yo era muy inocente como para no creerles.

Quizá ya conozcan la historia, y puedan identificar algunos de los elementos principales en sus propias vidas, pero les ruego que hagan el intento de permanecer con la lectura, porque voy a llegar a un punto importante (o al menos hay una mediana probabilidad de que lo haga). De cualquier manera, un 70% de ustedes se está ganando el sueldo mientras lee. Y siempre pueden decir que lo hacen por los niños, que son el futuro (ya entenderán).

Permítanme explicarme un poco mejor. Resulta ser que un par de años antes de terminar la universidad, caí por primera vez en cuenta de que no sabía nada. Y no lo digo en el sentido Socrático, para aparentar humildad. No. Esto era la revelación de que no había aprendido mayor cosa durante mi larga educación; que lo que yo entendía como mi vida, los cerca de 20 años que asistí a una institución tras otra, se había ido por el caño. Y no me malentiendan, puedo mencionar confiadamente los nombres de las tres carabelas de Cristobal Colón (la Pinta, la Niña, y la Santa María), y aún cosas tan complicadas como la raíz cuadrada de 225 (15). pero al mismo tiempo he olvidado tantos datos que ni siquiera puedo empezar a considerar la cantidad (evidentemente, si los olvidé, no sé cuántos son). No recuerdo el nombre de la mitad de los presidentes de mi país, ni cuántos tipos de volcán existen, no podría nombrar uno solo de los antepasados del hombre (homo erectus es una excepción comprensible), y dudo muchísimo poder llegar saber de nuevo para qué sirve un cloroplasto, o cuál de los filósofos griegos es Poliuretano.

Pero hay algo más. Me di cuenta que no sólo yo había olvidado casi todo, sino que es algo que le sucede a la totalidad de las personas a mi alrededor. Y si esto es así, si todo se olvida, no se asiste a la escuela para aprender, no tendría sentido hacerlo, y cualquiera que haya pasado por todo el proceso tendría que saberlo sin duda. Maldita sea, todos deberían saberlo; las cosas se olvidan a menudo más rápido de lo que se aprenden, y mucho más rápidamente cuando no se enfatizan. Posiblemente un par de años en aislamiento causarían incluso la pérdida del habla coordinada, y la capacidad de construir oraciones gramaticalmente correctas.

¿Cuál es entonces la gran fijación de los mayores por enviarnos a la escuela, por más de 20 años de ser posible? ¿Cuál es la gran ganancia, la gran ganga, la insistencia social por vernos perder la etapa que todo el mundo reconoce como la más hermosa de su vida?

Debo admitir que por algún tiempo consideré la idea de que todo esto fuera un círculo vicioso, una estratagema de los mayores para desquitarse con las nuevas generaciones, por el hecho de que sus mayores los hubieran enviado desde jóvenes a “educarse”, pero con el tiempo le encontré varias fallas a esta teoría, que no mencionaré en este momento.

Sin embargo, una línea de pensamiento similar me llevó a la respuesta, que muchos conocen y callan: No se va a la escuela a aprender. No se va siquiera a aprender a aprender, como nos tratan de decir estos profesores de Nueva Era… Es algo más. Se va a la escuela para adquirir el hábito de trabajar largas horas, sin perder la concentración, sin discutir y con orgullo, como si uno fuera alguien importante (no se levanta a los niños temprano para que aprendan matemáticas, se levanta a los niños temprano para que aprendan a levantarse temprano). En otras palabras, en la escuela se aprende a ser un empleado productivo; y siguiendo este principio, debo decir que la el sistema educativo ha cumplido su objetivo con muchísima gente de mi generación, pero no conmigo. Y talvez, desgraciadamente, no con ustedes, vagabundos que deberían estar trabajando.

Yo nunca cumplí con los trabajos para el hogar, ni cumplí con actividad alguna que me evitara el disfrute de mi tiempo libre. Me excusaba con el argumento de que ser un estudiante responsable no me ayudaría en nada, si el propósito de mi educación era aprender, y yo estaba aprendiendo de cualquier manera. Pero ya ven, a final de cuentas tanta astucia se volvió en mi contra, pues aprendí a perder el tiempo, frente a una computadora entre tantas cosas, en ocasiones escribiendo un blog. Aprendí también a disfrutar un poco más la vida en todos sus momentos, y claro, todo esto en conjunto con un montón de datos que ya olvidé. Pero no aprendí la disciplina necesaria para ser un empleado modelo, y de hecho, estoy horriblemente atrasado con mis obligaciones, tan espantosa e inconcebiblemente atrasado que quizá las tenga que abandonar a su suerte (mientras leo la enésima crítica de Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull). Esto es algo que posiblemente le pase a muchas personas alrededor del mundo (posiblemente a ustedes), al igual que a mí. Pero insisto, no se nos puede culpar. La culpa la tienen quienes perpetúan la idea de que la escuela es un lugar para aprender, ocultándole a niños y jóvenes la brutal verdad: la escuela es un lugar para entrenarse (como un perro, o un soldado, o un comunista, o un contador).

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5 Comentarios a Lo que se aprende en la escuela

  • Vittorio dice:

    No me parece que sea así, yo más bien creo que la escuela es un lugar donde se aprenden cosas básicas (esas de las que usted sí se acuerda, leer y escribir, etc), se aprende a socializar y además se le presentan a uno una gama de posibilidades en las diferentes disciplinas del saber humano para que en un futuro uno tenga una idea de lo que quiere ser o estudiar en la Universidad. No me perturba no saber todo o no acordarme de todo lo que estudié en la escuela, yo más bien creo en especializarse en una disciplina, siempre ha sido más útil para la sociedad tener gente que sepa mucho de poco que poco de mucho, y no mencionemos que sin título de colegio es muy difícil conseguir un trabajo agradable (y no vamos a empezar una discusión acerca de que el sistema está mal, que no deberían pedir ese requisito, etc). Aún así, me agradó leer el post.

  • Humberto dice:

    Vittorio: ¡Qué noble usted con la sociedad!

    Primero, cuando hablo de escuela, no estoy refiriéndome exclusivamente a la primaria, por si había duda. En todo caso, aunque es claro que estoy siendo melodramático, lo preocupante no es olvidar cosas aprendidas en la primaria, sino olvidar incluso cosas que aprendió en la universidad. La elección no suele ser entre gente que sabe mucho de poco y poco de mucho, sino entre gente que sabe poco de poco y mucho de prácticamente nada.

    Luego, uno no puede saber con certeza qué quiere ser o estudiar en la universidad únicamente por exposición a “diferentes disciplinas del conocimiento”, o todos pretenderíamos estudiar carreras científicas, y no técnicas o profesionales. Y eso sin mencionar que definitivamente no se puede saber lo que a uno le gusta sin haberlo probado antes (o bueno, qué sé yo, quizá se pueda desarrollar automáticamente un gusto por la carne de caimán únicamente porque nos dicen que sabe a pollo). Estas decisiones las define principalmente la experiencia extra-escolar. Si no me cree, le pongo su propio ejemplo. Además, si me está diciendo que la validez de la educación viene de que le permite conseguir trabajo, pues me está dando la razón.

  • Vittorio dice:

    Yo lo que entendí era que usted estaba en desacuerdo con la escuela (obviamente no solo la primaria, no, no había duda en eso), y creo que eso dice el post, creo que usted le estaba quitando validez, como diciendo que no era necesaria, no se, con su respuesta me parece que estamos hablando de cosas distintas o que no entendí bien. No sé por qué dice que vea mi caso, yo me dedico a la electrónica gracias al colegio, es decir, el colegio me marcó una posibilidad que tomé y creo que fue una decisión acertada, la verdad no entiendo qué me quiere decir entonces. Y sí, siempre me ha importado la sociedad pero no por nobleza, sino porque a mí en lo personal me sirve vivir en una buena sociedad para tener bienestar y tranquilidad. Creo que tod se resume en que para mí el colegio fue una experiecnia agradable y exitosa (con sus altibajos por supuesto) y al parecer a usted lo defraudó, en resumen, a mí me funcionó y a usted no, y por eso cada uno tiene su opinión.

  • Lorena Rodríguez dice:

    Habría tal vez qué definir “aprendizaje”. Me parece que mucho se habla aquí de memorización o retención de información. En principio se traría, por tanto, de un cierto manejo de conceptos un tanto arcaicos, posiblemente bajo los cuales fue educado usted, y de los cuales, por supuesto, es completamente una víctima. Por momentos, sin embargo, se hace la luz en su comentario. La educación, desde mi punto vista, está enfocada- sobre todo actualmente-, a la adquisición de destrezas. Eso es motivo de preocupación y de ocupación de padres y maestros. El papel que desempeña la educación en este proceso es esencial. Mientras los padres se encuentran ganando el sustento de familia (una inmensa mayoría sin acceso a Internet, pero no importa, desde siempre ha existido la interminable aunque delatora hora del café y del almuerzo) otros se ocupan de la educación de los vástagos. Eso tiene que ver con la división del trabajo. Y todo esto cuando hablamos de educación formal, ya que en casa, desde el vientre, el niño ha empezado la larga faena que no cesará hasta la muerte: aprender destrezas que lo ayuden a vivir y, en última instancia, a sobrevivir.
    Somos seres integrales. Las astucias y las evasiones son también destrezas, ¿dónde las aprendió usted?, es arriesgado contestar que fue en la educación formal únicamente, en su casa, en la tele o por Internet… el ser humano, por su naturaleza, es dicotómico, qué se yo, todo aquello del bien y del mal, lo puro y lo impuro, la laboriosidad y la lasitud, la genialidad y la estulticia…¿cuál cultivamos y por qué?

  • pia dice:

    …lo bueno o lo malo,lo bonito o lo feo es consideracion de cada persona, lo importante de aprender es basicamente estar equilibrado con sus 8 dinamicas,porque?
    le dara la felicidad,satisfaccion y respuesta a su vida.Asi sabras si aprendiste,duplicaste,desarrollaste y recojiste en tu camino a conveniencia u obligacion.

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