La velocidad del hijueputa
Hoy trataré de definir qué es la velocidad del hijueputa. La gente que conduce sabe cuál es la velocidad del hijueputa, tal vez hasta ahora no sabían que se llamaba así, pero sin duda saben cuál es. La velocidad del hijueputa es una de las cosas más desesperantes para un conductor, es esa que te hace catalogar al que la practica como un grandísimo hijueputa, aunque en cualquier otra situación nos hubiera parecido alguien inocente y amable.
La velocidad del hijueputa no es tan fácil de definir, no es una velocidad que simplemente sea muy alta, o que simplemente sea muy baja o que esté por encima o por debajo de un umbral, de hecho, no tiene un valor fijo, ya que depende de la situación en la que uno se encuentre. Pero lo que es un hecho es que es tan evidente y tan fácil de identificar, que aunque parezca algo subjetivo, el que se ve envuelto en una situación en la que el otro conductor va a la velocidad del hijueputa lo detecta de inmediato.
Voy a poner algunos casos para que me entiendan:
1) Cuando vamos manejando por una calle (no autopista) y delante nuestro va un automóvil a una velocidad tal que, es muy difícil de rayar porque no va lo suficientemente lento, pero si no lo rayamos y nos quedamos detrás de él, iremos demasiado lento para nuestro gusto. Ese individuo va precisamente a la velocidad del hijueputa (la situación se empeora si estamos apurados).
2) Cuando estamos en una intersección o en un alto y necesitamos salir con giro a la izquierda a una calle por la que vienen automóviles en ambos sentidos. A veces vienen largas colas de carros que no nos permiten pasar y nos obligan a esperar por varios minutos, y cuando entonces se cumple el milagro de que se finaliza la cola en un sentido y que en el otro ya no vienen carros, entonces tenemos cierta oportunidad de pasar, pero en el sentido de la cola que se está acabando viene por allá un cabrón (perdón, un hijueputa) a cierta velocidad que no es tan baja como para que nos permita lanzarnos, y detrás de él se avecina otra cola larga de carros y no se apura. Este individuo (o individua) también va a la velocidad del hijueputa. Peor aun si tenemos autos detrás pitándonos, y mucho peor si este hijueputa no solo no se apura, sino que cambia su velocidad a lo largo del trayecto yendo más lento.
3) Cuando vamos por una autopista en un carril en el que más adelante hay un bus parqueado o en general una presa horrible que queremos evitar a toda costa. En el otro carril va justo a nuestro lado un carro a una velocidad tal que no es tan baja para permitirnos acelerar y adelantarlo y más bien correremos el riesgo de no poder frenar en nuestro propio carril al toparnos el embotellamiento de frente, pero este auto de la par tampoco va lo suficientemente rápido como para que nos adelante y nos permita cambiarnos de carril. Al igual que en 1 y 2, este individuo va a la velocidad del hijueputa, y ésta en mi opinión es de las peores.
Creo que con estos casos todos los que conducen han comprendido cuál es esa velocidad, esa cuya práctica debemos evitar en carretera, esa que todos conocemos desde siempre y que de ahora en adelante sabemos su nombre para referirnos a ella sin largas explicaciones, esa amigos míos es la famosa velocidad del hijueputa.


jajaja
4)En la autopista el automobil que va por el carril izquierdo a velocidad lenta va claramente a la velocidad del hijueputa pero esta se agrava cuando en el carril derecho va a la vez otro carro que con todo derecho va a la velocidad lenta de su gusto coincidiendo con la velocidad del hijueputa del carril izquierdo. Dejandonos en una situación sin duda molesta.
5)Las personas que les encanta parar en todos los semaforos y que antes de que ni siquiera este en amarillo ya van como frenando y nos dejan atrapados por su velocidad de hijueputas.
PS Creo que entiendo a lo que se refiere Vitto…
6) Tambien aplica a la inversa, cuando uno va a la velocidad del hijueputa y viene atras otro con una velocidad recontra-hijueputamente mayor y hace que su velocidad se convierta en la del hijueputa para uno!!!; esa que lo hace exclamar a uno: “matese *&%^$#@!!!”.
PD: Esta excelente la explicacion!. En algun momento los que conducimos iremos a la velocidad del hijueputa para otra persona.
Muy bueno el ejemplo que pone Leonardo en “4)” en donde se observa que, aunque dos personas vayan a la misma velocidad, es perfectamente factible que una vaya a la velocidad del hijueputa y la otra no.