Eres la mujer
por la que bailé bajo la lluvia
e inventé en mí la astucia
necesaria para ser parte de tus días
al menos en los que tu te permitías
ver pasar de lejos a tus miedos
cada día un poco más viejos
igual que tú, igual que yo
igual que el techo de mi casa
donde siempre nos subíamos
al ocultarse la luz del sol
donde el alcohol siempre alcanzaba
excepto cuando comprábamos ron
ahí arriba éramos como el tiempo
nunca preocupándose por él mismo
jugábamos cual niños
dibujando con estrellas siluetas
algunas feas, algunas bellas
algunas no se entendían ni lo que eran
entonces tú siempre decías: “No hay mayor belleza que la que es imperfecta”
tu mente estaba dañada
de eso no tengo la más mínima duda
y tu sonrisa quebrada
no la he cambiado por ninguna
aún recuerdo alguno que otro poema
de los que improvisabas bajo la luz de luna
los cuales ahora creo hubiesen sido los momentos perfectos
para acariciar tu cabello
pero nunca creí que alguna de mis caricias te pareciera oportuna
por lo cual de mis manos nunca nació alguna
y siempre antes de bajar nos fumábamos algun cigarrillo compartido
mientras inventabas algún cuento
de como se lo habías robado a tu Tío
si era uno bueno
ese era de tu Abuelo
y si era uno gracioso
ese era de tu hermano Alfonso
universitario reaccionario
el cual ahora es hombre de negocios
y en lo único que no ha cambiado
es que sigue siendo vicioso
parece mentira que esa ultima vez que bajamos
del techo yo pensé en decirte: te quiero
pero recordé que no puedo
ya que siempre pensé
que mañana será el día
pero hoy que mañana ya no existe
hoy, mucho tiempo después,
muchas arrugas de más en nuestra piel
solo quiero decirte lo que callé aquella noche
aprovecharé que estamos aquí tomando juntos té
disfrutando cada segundo
en que escucho quejarte de por qué demonios
en la mesa siempre ponen azúcar pero nunca ponen miel
hoy inventaré en mí de nuevo la astucia
como lo hice algún día
para evitar a mi último aliento desperdiciar
víctima de una sabiduría tardía
pienso que a lo mejor hoy sí puedo
ser un hombre al final del día
y pedirte que compartamos nuestros días
como si nos encontraramos de nuevo juntos en el techo
con nuestros dedos dibujando la silueta de un corazón en el cielo
y en el centro escribiendo lo mucho que nos queremos,
ahora que has escuchado de mi boca la verdad que por tantos años he callado
dime por favor mujer qué estás pensando de todo esto
tu silencio está empezando a ser algo molesto
entonces ella contestó dándome nuestro primer beso
transportandonos para siempre de regreso a nuestro techo.
Donde siempre nos subíamos
9 junio, 2008 3 comentarioss
“Asi nos hubieran visto,
estabamos ahi sentados
frente a frente.
No podia faltarnos la luna,
y hablabamos de todo un poco,
y todo nos causaba risa
como dos tontos.
Y yo que no veia la hora
de tenerte en mis brazos
y poderte decir…
Te amo” Franco de Vita
…SIENTES,EMOCIONAS E INSPIRAS.PIA.
Siempre es bueno saber que no nos encontramos tan lejanos a maestros como el Señor de Vita.