Lección de Economía No. 1: Infinito

El principal problema de la condición humana tiene muchas caras. Desde la supervivencia hasta la satisfacción personal, todo aquello que se puede desear o necesitar requiere un esfuerzo a cambio, y es resultado de decisiones y actividades conscientes (y en ocasiones inconscientes). Pero si esto es así, el resultado final de una vida humana, en los términos que se quiera poner —fortuna, prestigio, felicidad— depende únicamente de la manera en que se viva esa vida, y de las decisiones que se tomen; lo cual es un concepto absolutamente escalofriante, porque entonces, todo cuanto se pueda experimentar o alcanzar en el mundo, bueno y malo, es enteramente responsabilidad nuestra.
Precisamente por esto, la humanidad como conjunto —o al menos una gran mayoría de nosotros—, se encuentra luchando constantemente por obtener lo mejor de la vida. Y es esta una lucha contra nuestras propias limitaciones, y una lucha que finalmente no puede ganarse. Podrá el hombre, con ayuda de su ingenio, exceder su propia fuerza, podrá acortar también las distancias, y podrá construir, auxiliado por otros, los caprichos de su imaginación. Pero no puede el hombre, no puedo yo, y no puede ninguno de ustedes, llegar a la edad de 200 años, aunque lo deseemos de verdad. Y este no es el único insuperable.
Así las cosas, vivimos en un mundo que, al menos para nosotros mismos, es finito, en mucho más de un aspecto. Y tenemos, al mismo tiempo, la incapacidad biológica de estar realmente conformes, lo que equivale, en castellano, a una ambición y un deseo infinitos. Siempre algo podrá estar mejor, aunque sea un poco. Siempre. Aunque se cumpliera mi deseo de navidad. Siempre puede tenerse más dinero, mejores amigos, logros mayores, conexiones de Internet más rápidas, y días no tan lluviosos. A pesar de esto, nunca, así invirtamos la vida entera, lograríamos alcanzar siquiera una pequeña fracción de estas cosas. Nunca, nunca, nunca.
¿Cómo vivir entonces? ¿Cómo enfrentarse al infinito? Pues bien, es aquí donde entra en juego la economía. En contra de la incertidumbre el hombre siempre ha tenido la ciencia, y la economía es la ciencia de la elección. Quizá no se pueda alcanzar el infinito de nuestros deseos, o de nuestras necesidades, pero no hay razón por la cual no podamos acercárnosle tanto como sea posible. La economía estudia las decisiones que tomamos todo el tiempo, y la forma en que estas pueden hacernos más felices y mejores.
La gente suele pensar que la economía se encarga de analizar conceptos como el dinero y el comercio, los monopolios y la riqueza. Todo esto es cierto de alguna forma, pero como podrán ver, la economía es mucho más que esto. Inicio la sección de Economía, y esta serie de lecciones a petición de algunos amigos y editores del blog, que a través de sus preguntas han mostrado interés por conocer cómo funciona la economía, y por comprender sus misterios. Quizá esto no les aclare mucho las discrepancias en los tipos de cambio reales pero, como siempre, inicio por el principio.


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Sí, ya sé que lo de acercarse al infinito no tiene sentido, pero suena bien.
Felicidad,prestigio,fortuna.
4/Jul/2008 a las 5:57 am
[...] en el que aún dedicando cada una de las horas de su vida, siempre se quedará corto. Como les mencioné hace unos días, es necesario escoger. Sin embargo, a la hora de escoger un álbum, o una película o un programa [...]