Fue uno de esos días para recordar – la noche

7 enero, 2009 0 comentarios

Los meses que precedieron a este 2 de enero se llenaron de pláticas sobre flores, tiempos de comida, la banda, invitaciones y regalos. Puede que todo se viera, desde lejos, como vano pero nunca volveré a subestimar lo que una buena planeación puede hacer de un evento. Sin duda todo se sincronizó de maravilla, excepto quizás nuestra energía hacia el final de noche, desde el atardecer que nos dio su tonada para un inicio de película hasta la sopita sorpresa para revitalizar el espíritu. La plataforma en medio del agua enmarcó la mágica ceremonia cuya perla fueron, sin duda alguna, los votos tan originales y sentidos; que conmovieron al más recio. Bella pareja esta… dos personas geniales por si mismas, una unión que pareciera nacida de la imaginación de un novelista y todo envuelto en el más loable de los ambientes multi-culturales: por un futuro mejor para la humanidad. Puede que solo lo fuera para mí pero esos fuegos artificiales parecían ser la expresión burda de esto último, como si el mismísimo mundo no hubiera podido evitar conmoverse y hubiese explotado en alegría.

Fui a su boda y todo fue simplemente lo mejor, estaba todo ahí: los arreglos florales (dignos de Versalles), las mesas circulares que parecían danzar con especial armonía alrededor de la mesa central, el güisqui siempre lleno, la banda de rock clásico (recordatorio constante de lo especial que fue esta fiesta), los meseros, la comida, todo y todo de más. Todo… excepto su mirada, la que años atrás conociera en el laboratorio atiborrado de nuestro colegio. Sí es que ya no es la misma y no puedo sino suspirar y acusarme a mí de quedar atrás como si en verdad la pudiera recordar. Busco la razón en todas partes pero luego me aseguro que no es la suya sino mi mirada la que cambió y es por ello ante mis ojos una mujer nueva. Alguien libre de las ataduras de lo geográfico, de lo económico y de cualquier otra atadura y son ahora más bien enlaces bellos y bien escogidos los que la rodean.

Él, por su lado, tiene la singular capacidad de hacernos sentir como unos niños. Puede que su altura influencie la psique pero yo apuesto más a la paciencia que desborda de su trato, nada es precipitado todo es bien pensado. Ante la duda calla y ante el compromiso da una risa condescendiente que torna todo a su favor, un verdadero diplomático que sabe disfrutar de las pequeñas cosas doradas que nos rodean. El enigmático caballero de la delgada figura sabe lo que quiere para si y para quienes lo rodean y quizás solo quien llegue a estar en su posición podrá ver los alcances de esa convicción. No me sobra curiosidad por imaginar cómo era cuando niño, adolescente, adulto joven. Será quizás que nunca lo fue o que talvez bajo ese velo esté alguien más humano, en el sentido errático de la palabra por supuesto. Digo errático pues quien lo conozca sabrá que todo está en orden en su vida y como diría un grito en la oscuridad “No puede ser que se vaya a casar con un mae tan perfecto”

En esta boda no hubo velo que levantar aunque sí hubo beso pero sin duda el velo de la duda se levantó y es ahora que podremos ver el desarrollo de esta historia. ¿Hasta donde nos llevará: Europa, Asia, África? Verdaderamente en esta historia el cielo es el límite y nosotros los observadores.

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