
Oh mi dulce Carmencita, esta terrible madrugada presagia los nublados del día, y mis lágrimas amargas parecen no acabar jamás de recorrer esta desgraciada tristeza, este rostro deformado por el llanto, esta voz que se quebranta al cielo y se pierde en el dolor de quienes, en tu lecho, lloran junto a mi, acurrucados a tus brazos, susurrándote… perdón.
Hoy es el maldito día en que te encuentro, recostada, en frío suelo; exacta es ahora tu imagen, hecha de porcelana, tibia aún, apacible aún, tan dolorosa, cual implacable cuchillo que desgarra cada centímetro de mi alma. Cómo describirte el llanto de profundo dolor? Cómo describir el más profundo de los amores?
Abuela, te amo…
No puedo dejar de recordar… aquella niña descalza que vivía en la montaña, qué dura fue tu vida mi amada mujer. Tus largas jornadas hacia el pueblo, bajo ese radiante sol, mirabas hacia adelante ese hombre recio, de campo, descalzo al igual que tú… acaso alguna vez te mostró el cariño de padre? Mojabas tus pies en el río, frío como la madrugaba que te vio despertar, todo con el afán de jamás manchar tus impecables zapatos de domingo, aquellos… los únicos…
Mi dulce princesa dormida… imagino tu cara de alegría cuando aquel se acercaba, Mario, montado en su caballo, cual historia del más de los fantásticos cuentos, aquellos que jamás llegaste a escuchar… los niños del campo no podían darse el lujo de soñar con tales… pero tú las vivías….
Amargo era el semblante de tu padre, cuando veía venir a aquel que robaba su niña… su único recuerdo de tu madre…
Qué amor fue más puro? Qué amor fue más eterno…?
Me arrecuesto entonces en tu pecho, esperando escuchar el dulce latido de tu corazón…pero solo el silencio me responde y tomo tus suaves manos entre las mías, las coloco suavemente en mis mejillas y tu rostro se nubla ante mis ojos… en algún momento estuvieron ásperas, qué tan fuerte fue tu labor y todo lo que sola debiste enfrentar, con la cabeza en alto, criaste ocho retoños que te amaron más que nada en este ahora tan frío mundo, siete hoy reunidos, uno ahora junto a ti…
Descansa mi bella princesa, descansa ahora por favor, te pido perdón por no darte más amor, te pido perdón por no darte menos sufrimientos.
Mi mujer de hierro, soportaste tanto en esta vida… detrás de tu rostro alegre, de tu sonrisa tímida, de tus brazos que no supieron más que dar amor… de tu aura confortable, que eliminaba todos mis sufrimientos…
Descansa ahora mi Carmencita, te decimos desde este tan solitario mundo en el que ya no estás…
Duerme mi princesa…
Duerme mi dulce amor…
Jean D. esto es definitivamente lo mejor que ha escrito y posiblemente sea el amor que se desborda de sus palabras. Exc!
Así es, el dulce amor que siempre estará el corazón de quien le recuerde siempre; dulce y amorosa, fuerte pero comprensiva…
Y es que la muerte es la etapa que tarde o temprano tenemos que vivir…
Y que bueno es que después de mucho tiempo los demás te recuerden con tanto amor! Eso debe ser una de las cosas más satisfactorias… Gracias a todas las acciones q pudimos emprender en el transcurso de la vida.
Jean, definitivamente tuvo que ser una gran MUJER, y lo lograste expresar con tu escrito. FELICIDADES!
Es cierto lo que dice Maryjaz acerca de que se siente a la gran mujer detras de las palabras de Jean D. Me parece curioso como la figura de la abuela nos hace tener todo un nivel de apreciacion por lo sencillo de la vida que tenemos mas bien marginado en el dia a dia. De verdad las abuelas ponen las cosas desde una perspectiva diferente y sabia a la vez: como seremos recordados? tendremos siquiera nietos? que es bueno en la vida? que engrandece nuestra vida?
COMO SEREMOS RECORDADOS? o que lejado dejaremos… son preguntas sabias que debemos cuestionar para tener un crecimiento como persona…
Wow Jean!! La verdad, no lo veo tanto como de muerte o de final. Se denota la sensación de continuidad, de amor…(bien puedo coincidir con todos), pero ese amor que no termina, que no tiene un fin.
La verdad de me llena de felicidad saber que te sentís así…
Doña Carmencita definitivamente debe estar contenta por estos versos.