
Esta es una historia que nunca se me olvidará, me encantaría poder decir que fui el protagonista, sin embargo no fue así, pero el haber sido un espectador directo y el hecho de que mis queridos amigos hayan sido sus protagonistas, también tuvo sus ventajas. Advierto que puede ser la amistad y cariño hacia mis compañeros la que me haga ver esta historia como magnífica, de forma que lo de magnífica es una opinión y no un comentario objetivo.
Resultó que para una asignación de inglés en el colegio (penúltimo año de la secundaria para ser exacto) se nos pidió que formáramos grupos de 5 personas y para la siguiente lección preparáramos una exposición acera de un país. A la llegada de ese día, mis amigos los populares por supuesto habían olvidado la asignación, y sólo se recordaron 5 minutos antes de entrar a clases cuando yo les pregunté acerca de cuál país iban a exponer.
La primera exposición fue la mía, una aburrida y normal exposición planeada y preparada con tiempo acerca de la India, en la cual hablamos de su ubicación geográfica, población, economía y algunos datos culturales, nada del otro mundo ni mucho menos digno de recordar. No se me olvida que mientras exponía no podía dejar de pensar en mis pobres compañeros, y notaba al mismo tiempo que Corea (uno de ellos) estaba muy laboriosamente haciendo un dibujo en una hoja, entre apurado y asustado.
Seguidamente le tocó a ellos exponer, cuando la “teacher” les dijo que pasaran y les preguntó el país, al unísono dijeron: JAMAICA!!! A mí me brillaron los ojos y se me dibujó una sonrisa de satisfacción y sorpresa en ese instante, sabía que iba a ocurrir ahí algo glorioso, y si no era así al menos iban a hacer un ridículo gracioso que permitiría pasar un buen rato.
Mi amigo Brizuela fue el primero en hablar, extendió el pedazo de papel sobre el que Corea había estado dibujando minutos antes y el resto de la clase fue testigo de una improvisada y mal hecha imagen de la bandera de Jamaica, él dijo que era un país del Caribe, que el idioma oficial era el inglés y que a su gente le gustaba mucho el reggae. Finalizó anunciando que a continuación Cacho iba a entonar un extracto del himno nacional jamaiquino.
Casualmente días antes la selección de fútbol costarricense había jugado un partido contra Jamaica en ese país, y en el inicio del mismo un cantante entonó los himnos de ambas naciones “a capella”. El de Jamaica fue notable pues al final repetía la palabra Jamaica (pronúnciese Yameica) unas cuatro veces con notas sostenidas al estilo Plácido Domingo (algo así como: Yameeeiiicaaaa, Yameeiiicaaaa, Yaameeeiicaaaaaaa, Yameicaaaaaaaaaaaaa!!!).
Pues bien, resulta que el extracto del himno que interpretó mi amigo Cacho fue precisamente ese, y créanme cuando les digo que lo hizo con más entusiasmo que el cantante profesional del estadio, lo hizo de maravilla en este sentido, y para ese momento todo el resto de la clase estaba aplaudiendo y regocijada con el espectáculo.
Después de esto, mi amigo “La Ley” anunció que nos darían una muestra del arte y cultura jamaiquinas con uno de sus máximos exponentes, nada más y nada menos que Bob Marley. Al instante Nando introdujo en una radiograbadora un casette de este cantante que traía consigo, ya que tanto él como La Ley eran grandes fanáticos de su música, le puso play y empezó a sonar una maravillosa canción de “reggae roots” que mis amigos comenzaron a cantar también abrazados hombro con hombro y meciéndose de un lado a otro al ritmo de sus notas.
En este punto yo supe que nunca olvidaría esta anécdota, ver a mis mejores amigos unidos felices y cantando esta fenomenal canción, la “teacher” calificando con un 100 la exposición, todas las cosas improvisadas de las que había sido testigo minutos antes y que cumplían con creces los objetivos de la asignación, y el resto de mis compañeros también sonriendo y felices por la forma en que estos valientes salieron de ésta como los grandes. Esas cosas no tienen precio y no se pueden olvidar fácilmente, son de esos momentos que se recuerdan con nostalgia y salen a relucir una y otra vez en las reuniones de excompañeros, son momentos por los cuales sin duda uno valora a la época de secundaria como la mejor de su vida.
Excelente Vitto!!! Hasta derrame lagrima. =)
Jajajaja (por cierto la epoca del colegio no es la mejor de la vida…)
Mae tuve que leerlo, demasiado bueno!!! Aunque si difiero de leo, la epoca del cole si es una de la mejores de la vida!!