Björk y el conocimiento de la gente

15 abril, 2009 1 comentario

Bjork and the swan

Hace unos días leí por recomendación de un amigo un artículo sobre el terrible caso de la debacle financiera Islandesa a raíz de la crisis económica mundial de 2008. En este artículo publicado en la Vanity Fair, se trata el tema de una forma bastante interesante, coloquial y hasta por ratos cómica irreverente. Precisamente en una de esas notas laterales sobre Islandia se dice algo que uno quizás piensa en sus adentros, pero sospecha como una ridiculez, y es que efectivamente todos los islandeses conocen a Björk. Hecho que no se queda en el mero saber que existe, inclusive decía un entrevistado “No solo sé quién es Björk sino que la conozco desde que tiene 4 años” y termina con “Ella y su madre están locas y que sea tan popular en el mundo me dice mucho más del resto del mundo de lo que me dice sobre su música”.

Palabras dichas con despecho, nacidas (posiblemente) de la imbecilidad de un hombre, que sin duda nos entretiene escuchar y que, no obstante, están cargadas de una sabiduría que muchas veces pasamos por alto. Hay indudablemente acciones y comportamientos que vistos en terceros nos pueden decir mucho de alguien y no precisamente restringirse solo a la persona que los hace. Piensen ustedes en la forma en que se comporta la gente cuando están al lado de alguien como el Papa, Fidel Castro, el presidente de los EEUU, un payaso, un bombero, un abogado, un médico, etc. ¿Les sudan las manos? ¿Saben qué preguntar? ¿Los pueden mirar a los ojos? ¿Se predisponen a asumir sus comentarios de alguna forma? ¿Ponen mirada de admiración? ¿Se dirigen con respeto? ¿Esperan algo?

Pues bueno, esa misma desviación en el comportamiento de la gente que delata a las personas como detentoras de poder, conocimiento o suspicacia; también delata muchas otras características de la gente en el día a día. Cosas menos evidentes como el estoicismo, el liderazgo, la humildad, la fidelidad, la gallardía, la caballerosidad, el respeto por los demás, la propia inteligencia, etc. por mencionar algunas de entre tantas características que son de nuestro interés. Una forma de observar esto se puede hacer por contraste, dada una misma persona, el cómo se comporta ante uno u otra tercera evidencia las virtudes y deficiencias de carácter de esas terceras. ¿Qué tipo de vocabulario usa? ¿Con qué ritmo le habla? ¿Cuál tono usa?

El valor de esta observación puede ser provechoso también directamente en nosotros. Reflexionemos por un momento como actúan las personas cuando se encuentran ante nosotros, en contraste a como lo hacen ante otros. Otra buena pregunta que cabe preguntarnos en este momento es ¿Cómo queremos que la gente se comporte cuando estamos nosotros presentes? ¿Queremos quizás que sea todo una broma, un vacilón? Esto puede ciertamente hacer la vida mucho más llevadera. ¿O será tal vez que queremos seriedad? Ser tomados en serio es algo muy importante pero: ¿qué tal nos parece que la gente tenga que fingir ser alguien más frente a nosotros? Tal vez una pregunta que sea más general y que no nos restrinja tanto propiamente en actitudes sino en los caracteres sería: ¿obtenemos lo mejor o lo peor de la gente que nos rodea?

Detengámonos si tan solo por unos minutos a pensar en esta última pregunta. Bastante clave diría yo porque creo que todos estaremos de acuerdo en que la gente es un conjunto de características positivas y negativas pero ¿cuál será la que nosotros conquistamos? Ya me advertían desde muy niño algo que me sería muy difícil de entender y sobre todo de aplicar: “Lo cortés no quita lo valiente”. Poseer la verdad (el conocimiento, más precisamente), conocer el pasado, entender el trasfondo social, comprender el alcance de algo prolongado hacia el futuro, inclusive referenciar las experiencias propias, hacen que tomemos actitudes que a la larga pueden lograr que se auto-cumpla lo profesado. Puesto en otras palabras ¿Esperamos lo mejor o lo peor de la gente? Si esperamos lo mejor, ¿somos tan ilusos de esperarlo pasivamente o tomamos nuestro tiempo para llegar a ello? Si esperamos lo peor, ¿hacemos algo para cambiar lo esperado?

Debo decir entonces en lo que sería la inversión del razonamiento del islandés: “Que los trabajadores hayan hecho un mal trabajo me dice mucho más del jefe de lo que me dice de la habilidad de estos”, “Que la gente se comporte como una imbécil a su alrededor me dice mucho más de él de lo que me dice la inteligencia de la gente”. “Que la gente sea sarcástica a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice del cinismo de la gente”. “Que la gente sea tímida a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice de la personalidad de la gente” ”. “Que la gente sea aburrida a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice del sentido del humor de la gente” ”. “Que la gente sea supericial a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice de la profundidad del pensamiento de la gente” ”. “Que la gente sea respetuosa a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice de la valía de la gente” ”. “Que la gente sea creativa a mi alrededor me dice mucho más de mi de lo que me dice de la iniciativa de la gente” ¿Coinciden ustedes en que esto es así? ¿Tienen acaso ustedes ejemplos propios en los que esto se cumpla?

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