1. Entro a la biblioteca de mi Universidad.
2. Veo a una chica desde atrás a unos 25 metros de distancia.
3. Me parece reconocer que la chica es mi amiga Vivi.
4. La observo más detenidamente (siempre desde atrás) y siento que no es Vivi sino otra chica con el cabello parecido.
5. Llega mi amigo Leo.
6. Mi amigo Leo dirige su mirada hacia el sector donde está la chica y me dice: – Vea, ahí está su amiga.
7. Con la confirmación de Leo me dirijo hacia ella maliciosamente y le pateo la mochila que lleva cargando en su espalda como una broma de amigos de confianza.
8. La chica voltea asustada y confirmo que no es mi amiga Vivi.
9. Mi rostro se torna de todos los colores posibles terminando en un blanco pálido a la vez que deseo que me caiga un rayo y me haga desaparecer.
10. Le reclamo a mi amigo Leo y me señala a mi amiga Patricia que estaba al lado de la supuesta Vivi y me advierte que es a ella a quien se refería.
11. Mi amigo Leo y algunas personas que estaban cerca se ríen a carcajadas de la situación mientras yo estoy cerca de desmayarme de la vergüenza.
12. Le pido perdón a la falsa Vivi y ésta con una sonrisa comprensiva me dice que no me preocupe, que no hay ningún problema.
JAJAJA a todos nos ha sucedido una variante de esta historia.
Bien, mi versión incluye darle a la “falsa persona” una fuerte nalgada…
Era un niño de unos 10 años que confundí con mi hermano Leo a quien quería gastarle una broma
La mirada de la mamá de ese niño y del niño, nunca se borrarán de mi mente.
PD.:Nunca gasten una broma cuando esté cerca un Leo.
Ja ja ja ja ja ja ja, buenísimo Angela!!!