Odio a Pablo Coelho
[...]
—¿Le importa si grabo esto?
—No, para nada. Adelante.
—Se lo agradezco mucho. Continuemos entonces. Me explicaba usted por qué puso la bomba en el automóvil del señor Escudé.
—Sí. Quería matarlo.
—¿Por algún motivo en especial?
—Diego y yo tenemos unos asuntos pendientes, pero lo hice principalmente para esto: Para llamar la atención de la prensa. Era hora de que alguien le explicara a la gente la verdad.
—¿Qué quiere decir con esto?
—Es hora de que la gente sepa que Pablo Coelho es un fraude. Que sólo escribe basura que nadie debería leer. Ya son muchos años de toparme personas que ingenuamente me recomiendan sus libros, porque no conocen nada mejor. ¡Este hombre es una peste sobre nuestra cultura, y ya ha sido suficiente!
—Entiendo que le disgusta Pablo Coelho pero, ¿Se justifica lo que usted hizo?
—Pablo Coelho no me disgusta. Me enferma. Al tipo lo odio. Lo odio, lo odio, lo odio. ¡Lo detesto más que a los neoliberales, más que a los que contaminan los ríos, más que a los que usan Crocs! No lo puedo soportar, y aún así veo su nombre en todas partes… “¡Qué inspirador!” Dice la gente; “¡Es como si me estuviera hablando directo al corazón!” “¡Démosle una medalla!” ¡¿Cómo es que no entienden?! ¿No ven que es facilísimo escribir un libro lleno de patrañas pseudoespirituales? “Uy sí, tu fortaleza interior te ayudará, el universo quiere que alcances tus sueños.” Bah.
—Pero si a la gente le gusta, si se les alegra el día pensando esto, ¿Qué hay de malo?
—¿Qué hay de malo? Permítame decirle qué hay de malo: A mí no me importa que la gente se pueda alegrar leyendo un cuento. Si se van a alegrar leyendo una estupidez así, lo más seguro es que se merezcan estar tristes. Lo que yo quiero es que cuando la gente lea, pueda terminar la lectura siendo una persona mejor, no un zombie autoengañado, o un Guerrero de la Luz… Lo peor es que, encima de todo, hacen a Coelho millonario. ¿Puede imaginarse siquiera cuánto dinero tiene ese tipo? El mundo está destinado a la ruina. Cuando los grandes escritores están muriéndose de hambre, y gente así tiene varias propiedades en Francia, es una señal de que nos estamos yendo al carajo.
—Entonces Pablo Coelho no se ha ganado lo que tiene. ¿Es eso lo que me quiere decir?
—¡Por supuesto que no se lo ha ganado! Lo único que ha hecho es robarse argumentos de historias viejas, de mitos antiguos. ¡Y ni siquiera lo hace bien!
—No endiendo. ¿Por qué usted simplemente no escribe un buen libro y lo pone a la venta para que la gente tenga alternativas? Si le va bien, mata dos pájaros de un tiro.
—No, claramente usted no entiende. Escribir otra cosa es inútil. No funcionaría del todo hasta… No, a decir verdad es imposible.
—¿Hasta qué?
—Hasta que la gente aprenda a tener buen gusto…
—¿Como usted?
—Sí, como yo.
[...]

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Interesante jajajaja!!! Pues si, a pesar de todo… Coelho es muy inteligente como para darle a la masa exactamente lo que quiere, los finales felices, la esperanza donde no existe… La verdad si eso le sirve a alguien y le gusta, que lo lea. Asi como los programuchos esos de las masas, que pasan por la tele nacional, al cabo que importa lo tontos que sean los otros… Si todos leyeran a Nietzche sería muy aburrido, no habría de que hablar ni de quien reirse… Vivan los neoliberales!!
Muy bueno el mensaje Humberto, es muy fácil pasar criticando a Pablo Coelho (lo cual como que desde hace algunos años está de moda no sé por qué) y en general criticar cualquier cosa y a cualquier persona, lo dificil y que muy pocos hacen (y que sería lo realmente útil) es proponer nuevas alternativas y desarrollar cosas nuevas y buenas.
Que vivan los inteligentes que saben utilizar lo que tienen!