Hoy hace cuarenta años llegó la humanidad a la luna y se alcanzó el máximo hito de la ciencia o alternativamente “A small step for a man, a giant leap for mankind”. El problema que nos presenta esa simple afirmación es que si bien fue grandioso, en realidad no provocó ese salto humano hacia una época de vida espacial. Por cercano que nos hagan sentir los films de ciencia ficción con la vida en el espacio, lo cierto es que ninguna de las personas que va a leer este artículo llegará jamás al espacio y es por eso que cuarenta años después debemos recordarnos complacientemente lo maravilloso del hecho y no es simplemente el acontecimiento más venerado en nuestro día a día o al menos el inicio de algo. Lo cierto en nuestra vida es que nadie puede nombrar a ningún astronauta activo e inclusive los costarricenses que sabemos que Franklin Chang fue astronauta, no podemos nombrar ni un solo compañero del costarricense en ninguno de sus viajes. Es decir, que nos importa mucho más el prestigio ajeno de que haya estado allí que la verdadera trascendencia del hecho.
Pero entonces ¿por qué no se ha vuelto a la luna, y por qué Rusia nunca fue, y por qué los chinos no han ido, y por qué a los europeos no les interesa ir? La razón es algo simple y bastante obvia como para que sorprenda a nadie y está relacionado mucho más con las dinámicas sociales que con el verdadero potencial humano de hacerlo. Posiblemente esta sea la razón de porqué el espacio dejó de ser objeto de veneración y pasó a los anaqueles del mundo común, de las páginas olvidadas de los periódicos, con menor importancia que la misma cartelera de cine.
La razón está contenida en la frase del famoso astronauta Neil Armstrong quien en una sola frase destruyó el deseo humano de perseguir el espacio. Arruinó el futuro, detuvo el progreso, llevó a que los EEUU vayan a ser a partir de unos pocos años una superpotencia sin forma alguna de llegar al espacio (excepto claro por pago a rusos y europeos), luego del fin del ciclo de vida de los actuales transbordadores. Por la misma razón que fue aclamado y amado y por la perfección misma de la frase, lo cierto es que fue el equivalente a decir “te amo” en la primera cita. Puede ser que el noviazgo haya continuado por mucho tiempo más pero lo cierto es que pasó a ser una espina en el zapato (un malentendido sentido de logro) que no permitió un desarrollo de la carrera espacial, acorde con el potencial humano. Si la frase hubiera sido algo como “A small step for an american, a giant leap for the freedom and democracy of the USA”, que no nos quepa la menor duda que en este momento estaríamos hablando de las disputas territoriales de las potencias mundiales en la luna y no acerca de cuál será el camino correcto para el proyecto Constellation de la Nasa –que de paso seguramente ninguno de ustedes había escuchado mencionar. Así es como al sentirnos integrados en un logro que no fue nuestro, nos dejaron como a una adolescente que piensa que por ser amada, posee a ese hombre y que luego no se preocupó más por conquistarlo, por conocerlo y por apreciarlo, sino a vanagloriarse por tenerlo comiendo de su mano.

Mae Leo, no sea condescendiente. Claramente todos los lectores le hemos estado siguiendo el pulso al proyecto Constellation. Yo, por ejemplo, tengo una camisa del Orion, y tomo combustible de cohete con mi desayuno.
En fin… buen post.
Yo también sabía del mentado proyecto… me siento subestimado
Claro yo no tengo combustible de cohete para desayunar… maldita sea!!