
Miguel Ángel Rodríguez evangelizó y luego claudicó sus principios
Me acuerdo cuando Otto Guevara mencionó que Miguel Ángel habría sido un gran presidente de no haber tenido que comprometer todos sus principios para llegar ahí. Comentario un tanto casual y de no ser que esta historia fuera tan larga no valdría la pena mencionarlo.
Como se sabe Miguel Ángel Rodríguez ha escrito a lo largo de su vida múltiples libros a favor de la ideología liberal. Libros que en los años 80 fueran leídos por nuestro querido Otto Guevara. Gracias a esta lectura el joven Otto decide iniciarse en la política como aprendiz del Miguel Ángel Rodríguez que lanzara su campaña para las elecciones de 1990 dentro del PUSC. Otto desde su visión de joven adinerado, exitoso e inteligente halló gran sentido en la ideología liberal y las ideas de Miguel Ángel le calzaron como anillo al dedo. Sin embargo, pronto se dio cuenta como Rodríguez comenzó a dejar de lado la ideología por un pragmatismo político en colusión con Rafael Ángel Calderón.
El discípulo Otto se sintió traicionado por su maestro y de alguna manera se negó a tomar la dura lección de que las ideologías estrictas son camisas de fuerza que evitan un buen desempeño en la política. Por el contrario decidió seguir un nuevo camino en la política y creó su propio partido -el partido que lucharía por procurar el desarrollo del liberalismo en Costa Rica- el Partido Libertario. Libertario que en la jerga política significa ultra-liberal, al punto de buscar el punto más cercano al anarquismo sin llegar a él completamente. El discípulo sobrepasó a su maestro al ir un paso más allá en el espectro político y al liberarse de las ataduras partidarias tan pesadas en la época del bipartidismo.
En 1998, en contra de cualquier predicción logra que los costarricenses quiebren su voto y obtiene un escaño en el congreso, convirtiéndose para entonces en el movimiento político con el inicio más exitoso de la historia costarricense. Desde su diputación renegó absolutamente del que fuera su maestro y llegó a ser conocido como el señor No del congreso costarricense. Pero además de ser un hombre estricto en su ideología es también un hombre estricto en todos los ámbitos, se destacó por ser el mejor diputado cada uno de los cuatro años que estuvo allí. Predicando con el ejemplo fue el único diputado que no votara a favor del crédito finlandés que derivaría en uno de los escándalos políticos más grandes de los anales costarricenses. Detractor de la fuerza del gobierno costarricense al punto que renegara de la conocida Deuda Política (mecanismo que permite la financiación de la campaña política mediante un porcentaje del PIB) durante su primera campaña.
Todo esta experiencia luego de su salida del PUSC en 1995 fue la que lo llevó a reclamar públicamente que Miguel Ángel Rodríguez comprometió sus creencias y su ideología a razón de alcanzar el objetivo de ser tan exitoso como su bisabuelo José María Castro Madriz.
La ideología libertaria
Otto Guevara como ya dije es un hombre adinerado, exitoso e inteligente. Tres componentes básicos de los liberales. Cuando una persona es adinerada e inteligente y a través del esfuerzo alcanza el éxito, le cuesta creer que cualquier otra cosa que no sea la absoluta defensa de la libertad del individuo tenga sentido. La ideología liberal es lógica y argumentativamente perfecta. Dejar que el que más y mejor esfuerzo dedique sea el que más tenga es un asunto de lógica elemental. Fomentar que los individuos triunfen y velen por su propia salud y la de sus familiares es algo que todos desearíamos. Sin embargo, el mundo no es un mundo perfecto de personas adineradas e inteligentes. La realidad es que todos nacen con un nivel muy diferente que determinará la totalidad de su vida si no se le ayuda en sus primeros cinco críticos años y luego hasta que sea un individuo productivo lo más seguro es que caigan en el ciclo. La triste verdad es que hay padres y madres cuyo interés no es otro que las drogas y en su abandono provocan caos del que la simple selección natural no nos puede librar en el periodo de nuestras vidas.
Tampoco es cierto que los principios que mueven a las personas adineradas e inteligentes sean siempre las del trabajo y el progreso. De ser así, el mundo sería predecible y simple. Las crisis no tendrían razón de ser y el mundo sería de alguna forma mucho más feliz. Quisiéramos democracia ideológica pero lo que tenemos es un turno político sin pies ni cabeza y en este caos un hombre de principios ideológicos tan fuertes como Otto Guevara jamás triunfará. Su única victoria era ser galante defensor de la libertad como credo y de alguna forma darle ese aporte a una sociedad sucia de corrupción.
La lenta caída de sus principios
Para el año 2002, Otto Guevara era sin duda alguna un caballero, un idealista que tenía una gran autoridad moral para juzgar los quehaceres políticos del modelo bipartidista. Sus críticas a los sistemas de salud y de educación eran verdaderos dardos que acertaban en las justas grietas que todos pueden ver y que muchos prefieren callar. Pero el romance con el idealismo estaría pronto a terminar. Otto Guevara decidió de nuevo seguir a su maestro y cayó a manos de la corrupción política.
En el año 2005, eliminó a los sectores radicales del partido Libertario y optó por un enfoque de derecha moderada. Que inmediatamente generó un viro hacia la total ambigüedad política que hasta la fecha nadie le perdona ni excusa. Inició aceptando pagar su campaña con fondos públicos como los demás mortales y culminó en aceptar que el gobierno debe tener injerencia en la educación, la salud y otros temas de los que antes renegara. Rescindió de cambiar la constitución en pro de las libertades por las que aboga y da signos de que va a dejar el poder estatal tal y cual existe con su rama religiosa. La actual liberalización de los seguros y las telecomunicaciones costarricenses hacen poco probable que sus políticas tengan algún impacto en estas áreas y sobre la educación se declara hoy en día socialista y busca dar computadoras a cada niño. Una gran idea por la que casi consideraría darle mi voto pero contradictoria con el ser libertario a niveles patéticos y populistas.
Puede ser que Otto Guevara Guth haya cambiado y que viendo el mundo de la política desde adentro, y rozándose mucho más con la Costa Rica que no conoció en su juventud, abriera sus ojos hacia una Costa Rica más libre pero menos libertaria. Puede ser que sus ideas sean tan bellas como él las ve en su mente pero a la hora de la hora cómo confiar en un líder ideológico que no convence a nadie con sus ideas. Cómo dar el voto a un hombre que usando su inteligencia y su sagacidad está financiando su campaña desde el extranjero. Puede ser que sus fines no sean ruines pero maneja su ética con demasiada ligereza. Si alguna vez quiso ser presidente con el objetivo de llevar la ideología libertaria al poder es paradójico que comprometa su propia libertad de mandato a agentes externos más poderosos que la propia silla presidencial.
Sin más que decir y con tristeza debo parafrasear: “Otto Guevara habría sido un gran presidente de Costa Rica, si no hubiera comprometido de fondo los propios principios que lo impulsaran a llegar allí”

El camino de ascenso al poder resulta tortuoso y empinado, algunos llegan a la cima no solo caminando sino arrastrándose, reptando han dicho algunos. Por eso muchos de los mejores políticos de Costa Rica no han ocupado la silla presidencial, aunque algunos han logrado también, como Otto Guevara en su primer intento, ocupar curules en la Asamblea Legislativa, proyectando partidos de tesis propias, el Caso de Fernando Lara y Eladio Trejos con el Partido Demócrata,varias veces diputados, o del Dr. Vargas con el Partido Alianza Guanacasteca, que inclusive llegó a la Constituyente en 1949.
Lo felicito por los artículos, muy acertados, de mucha profundidad analítica de la política costarricense de las ÚLTIMAS DÉCADAS.
[...] Otto y la claudicación de sus principios: Me acuerdo cuando Otto Guevara mencionó que Miguel Ángel habría sido un gran presidente de no haber tenido que comprometer todos sus principios para llegar ahí. Comentario un tanto casual y de no ser que esta historia fuera tan larga no valdría la pena mencionarlo. [...]
De acuerdo con el comentario anterior, interesante artículo, quesin duda llama la atención de todos aquellos que por algún instante pensamos que el Movimiento Libertario podía ser una opción. Lamentablemente y como rezael artículo, los postulados libertarios originales solo funcionarían en un mundo ideal, y el pragmatismo político de Otto terminó por llevarlo al populismo y a la mentira, con tal de ganar votos.