Se encontraba enamorado
de una niña preciosa,
de su cabello de sol,
de su boca, la más bella de las rosas.
Se encontraba enamorado
de sus ojos extraños
tan extraños como sus sueños,
de su cuerpo perfecto, regalo nunca abierto.
Se sentaba por horas
en el parque sin nombre
esperando que ella pasara
esperando ser algún día un hombre.
A veces vestía de verde,
a veces de rosado,
hoy vestía de azul
y en su cabeza un sombrero
no le vaya dañar su bello rostro
ninguna venganza del cielo.
Era ella la dueña
de sus más puros deseos,
quizá algún día
encuentre el valor
para confesarle su amor…
quizá algún día
lo encuentre la muerte.
Una dulce pincelada…donde me alimenta la fantasia de una linda realidad,donde el amor ilumina mi mirar!Eres muy versatil.